El rendimiento del bono del gobierno japonés a 10 años subió 4 puntos básicos hasta un máximo de 27 años del 2,424% a medida que se desvanecen las expectativas de recortes de tipos en EE. UU., creando una restricción de liquidez que está repercutiendo en los mercados globales.
Los analistas del mercado señalan que la dinámica crea un ciclo de retroalimentación donde el aumento de los rendimientos obliga a la venta de activos, lo que a su vez atrae capital de vuelta a Japón.
El aumento de los rendimientos, que también vio el rendimiento del bono a 40 años saltar 9,5 puntos básicos hasta el 3,965%, está infligiendo pérdidas no realizadas significativas a los bancos, aseguradoras y fondos de pensiones japoneses, que en conjunto poseen aproximadamente 390 billones de yenes (2,4 billones de dólares) en bonos del gobierno nacional. Los datos ya muestran una disminución interanual en el crédito extranjero denominado en yenes, lo que confirma que se está produciendo una retirada de capital de los mercados globales.
El riesgo principal es un choque de liquidez global originado en Japón, el mayor poseedor neto de activos extranjeros del mundo. A medida que las instituciones japonesas se ven obligadas a liquidar participaciones en el extranjero para cubrir las pérdidas nacionales, la presión de venta podría desencadenar una corrección generalizada en los activos de riesgo globales, desde las acciones hasta los bonos extranjeros. El potencial de un yen más fuerte complica aún más el panorama, amenazando con salidas adicionales de activos denominados en dólares.
El aumento de los rendimientos obliga a la venta de activos globales
La tendencia al alza en los rendimientos de los bonos del gobierno japonés no es una fluctuación temporal sino un cambio estructural impulsado por una combinación de factores. La inflación persistentemente alta, las preocupaciones sobre la propia expansión fiscal de Japón y una reevaluación de las expectativas de tipos de interés globales tras los sólidos datos del mercado laboral de EE. UU. han contribuido. Durante años, las instituciones japonesas construyeron vastas carteras de activos extranjeros de mayor rendimiento durante la era de tipos nacionales cercanos a cero. Ahora, con la reversión de ese entorno, se enfrentan a un desmantelamiento sistémico. La reacción en cadena es clara: el aumento de los rendimientos nacionales conduce a la caída de los precios de los bonos, lo que expande las pérdidas no realizadas y obliga a la venta de activos de riesgo extranjeros para repatriar efectivo.
La apreciación del yen añade otra capa de presión
El mercado de divisas es un canal crítico en este proceso. A medida que los tipos de interés japoneses suben, el yen se vuelve más atractivo en relación con otras monedas, particularmente el dólar estadounidense. Esta presión de apreciación hace que mantener activos denominados en dólares sea menos atractivo para los inversores japoneses, proporcionando otro incentivo poderoso para vender y traer fondos a casa. El cambio ya no es un problema interno japonés; el cambio en el mercado de bonos de Tokio está remodelando activamente el panorama de los activos de riesgo en todo el mundo.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento de inversión.