Honda Motor se dispone a cerrar dos de sus fábricas de automóviles de gasolina en China, una retirada significativa del mercado automovilístico más grande del mundo, ya que pierde terreno frente a los competidores de vehículos eléctricos de rápido crecimiento.
La medida, de la que informaron por primera vez los medios japoneses, supondrá el cierre en junio de una planta operada con Guangzhou Automobile Group (GAC) y de una segunda instalación copropiedad de Dongfeng Group el próximo año.
Los cierres reducirán la capacidad de producción anual de Honda en China a 720.000 unidades. La reestructuración se produce tras una grave recesión para la empresa, cuyas ventas en el país cayeron aproximadamente un 24% interanual en 2023, hasta menos de 647.000 vehículos.
Esta reducción operativa pone de relieve la intensa presión competitiva que afrontan los fabricantes extranjeros por parte de marcas nacionales chinas como BYD. La retirada señala un desafío estratégico de primer orden para los fabricantes de automóviles tradicionales en la era de la rápida electrificación.
Un mercado dominado por los VE nacionales
La lucha de Honda es emblemática de una tendencia más amplia en el mercado automotriz chino, donde el rápido cambio de los consumidores hacia los vehículos eléctricos ha trastornado el panorama competitivo. Los fabricantes nacionales, liderados por BYD, han aprovechado su enfoque en la tecnología eléctrica e híbrida para arrebatar cuota de mercado a las marcas globales establecidas. Las ventas de BYD se han disparado, mientras que muchos fabricantes extranjeros han visto disminuir sus cifras de ventas. Los cierres de las plantas de riesgo compartido con GAC y Dongfeng representan un paso necesario para que Honda aborde la infrautilización de su capacidad de producción de vehículos con motor de combustión interna en un mercado que se aleja rápidamente de ellos.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento de inversión.