Según un nuevo informe de Goldman Sachs, un conflicto prolongado en Oriente Medio dividirá el mercado energético mundial, beneficiando estructuralmente a la energía solar y reactivando la demanda de carbón.
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Según un nuevo informe de Goldman Sachs, un conflicto prolongado en Oriente Medio dividirá el mercado energético mundial, beneficiando estructuralmente a la energía solar y reactivando la demanda de carbón.

Según un nuevo análisis de Goldman Sachs, el conflicto actual en Oriente Medio está remodelando el panorama energético mundial, creando un choque de dos vías que es estructuralmente alcista para la energía solar, mientras refuerza simultáneamente la demanda de carbón.
"Si el conflicto persiste, las naciones importadoras de altos ingresos aprovecharán su poder adquisitivo para asegurar los recursos energéticos", afirmaron los analistas de Goldman Hongcen Wei, Daan Struyven y Samantha Dart en el informe. En cambio, los países de bajos ingresos como Bangladesh y Pakistán corren el riesgo de quedar fuera del mercado por los precios, enfrentando posibles cierres tanto en sus sectores energéticos como manufactureros.
El análisis establece paralelismos con la crisis energética de 2022, cuando la fuerte reducción de las importaciones de gas ruso por parte de Europa disparó los precios mundiales del gas natural licuado (GNL). Mientras que las economías desarrolladas absorbieron los mayores costes, las naciones sensibles a los precios vieron cómo sus volúmenes de importación de GNL se reducían significativamente. El informe señala que incluso después de que los flujos de energía comenzaran a normalizarse, las importaciones de petróleo y gas para la mayoría de los principales países en desarrollo en marzo de 2026 seguían estando marcadamente por debajo de los niveles del año anterior, lo que indica una vulnerabilidad persistente.
Esta dinámica crea una narrativa compleja de doble vía para la inversión energética. La creciente preocupación por la seguridad energética está acelerando un impulso mundial hacia la generación de energía localizada, beneficiando principalmente a la solar, mientras que también impulsa un retroceso hacia el carbón en las naciones incapaces de costear o construir rápidamente infraestructuras renovables.
## Una historia de dos redes energéticas
El giro hacia la energía solar está ganando apoyo estructural. La crisis energética de 2022 sirvió como un catalizador inesperado para las instalaciones solares a nivel mundial. Europa aceleró su despliegue fotovoltaico y China ya había cambiado su estrategia a largo plazo de una transición de "carbón a gas" a una de "carbón a renovables". Goldman sostiene que el conflicto actual no hará sino intensificar esta tendencia a medida que los países prioricen la independencia energética, alineándose con una visión estructuralmente alcista sobre el crecimiento solar y la demanda global de electricidad en general.
Por el contrario, se está desarrollando una historia diferente en el sur y el sudeste asiático. A diferencia de las economías desarrolladas, países como Vietnam, Pakistán y Bangladesh han mostrado una clara reversión del gas natural hacia el carbón desde 2022. Al carecer de capital o infraestructura para ampliar rápidamente la capacidad renovable, estas naciones están recurriendo al carbón, más barato y accesible, para garantizar su seguridad energética. Goldman Sachs espera que esta tendencia siga sosteniendo la demanda mundial de carbón durante los próximos años.
Esta divergencia subraya la naturaleza frágil de la transición energética en los países de bajos ingresos. A corto plazo, su recuperación sigue siendo vulnerable a los choques de oferta. A largo plazo, la lucha mundial por la seguridad energética presenta un resultado paradójico: un auge simultáneo tanto para la energía solar como para la demanda asiática de carbón, una complejidad crítica para los inversores que navegan por el cambiante mercado energético.
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.