Un nuevo informe de Goldman Sachs advierte que la inteligencia artificial podría automatizar el equivalente al 25% de las tareas laborales actuales, lo que podría provocar una interrupción significativa del mercado laboral y penurias económicas para los trabajadores desplazados. El análisis, publicado el 6 de abril de 2026, se basa en décadas de datos históricos para contrastar la próxima ola de IA con los cambios tecnológicos del pasado.
"Si bien el avance tecnológico siempre ha sido un arma de doble filo para el trabajo, la escala y la velocidad de la incursión de la IA en las tareas cognitivas y de cuello blanco no tienen precedentes", afirmó David Solomon, director ejecutivo de Goldman Sachs, en el prólogo del informe. "El periodo de ajuste para los trabajadores podría ser significativamente más largo y desafiante esta vez".
El informe destaca que las oleadas tecnológicas anteriores, como la introducción de los ordenadores personales, automatizaron principalmente tareas rutinarias y manuales. Por el contrario, la IA generativa moderna es capaz de gestionar trabajos cognitivos complejos y no rutinarios, lo que pone en riesgo a una gama más amplia de profesiones. La investigación del banco de inversión sugiere que, si bien se crearán nuevos puestos de trabajo, la brecha de cualificación de los trabajadores desplazados será sustancial, lo que requerirá una inversión masiva en recualificación y educación.
Los hallazgos podrían reconfigurar el sentimiento de los inversores a largo plazo, alejando el capital de las industrias intensivas en mano de obra y dirigiéndolo hacia empresas a la vanguardia de la IA y la automatización, como Nvidia y Google. El informe también presiona a los responsables políticos para que aborden la crisis inminente, con impactos potenciales en el gasto público futuro para redes de seguridad social y programas de reentrenamiento a gran escala. El coste estimado de tales programas podría ascender a cientos de miles de millones de dólares a nivel mundial durante la próxima década.
El análisis de Goldman Sachs sirve como una advertencia severa contra la complacencia. Si bien se espera que las ganancias de productividad de la IA sean inmensas, el informe advierte que estos beneficios pueden no distribuirse uniformemente. Las dificultades económicas para aquellos cuyas habilidades queden obsoletas podrían crear una inestabilidad social y política significativa.
A diferencia de la mecanización de la agricultura o la automatización de las fábricas, la revolución de la IA viene por una clase diferente de trabajador. El informe identifica a los asistentes legales, analistas de investigación de mercado e incluso algunos desarrolladores de software como roles con un alto potencial de automatización. Esto desafía la creencia arraigada de que la educación superior es un cortafuegos contra el desempleo tecnológico.
Las conclusiones del informe ya están siendo debatidas por economistas y tecnólogos. Algunos, como los investigadores del MIT Future of Life Institute, argumentan que las proyecciones de Goldman Sachs son demasiado conservadoras. Otros, incluidos portavoces de gigantes tecnológicos como Microsoft, enfatizan el potencial de la IA para aumentar las capacidades humanas en lugar de reemplazarlas por completo.
Para los inversores, el informe subraya la importancia de evaluar la "preparación para la IA" de una empresa. Esto incluye no solo su adopción de tecnologías de IA, sino también su estrategia para gestionar su fuerza laboral a través de esta transición. Las empresas que invierten en capital humano y recualificación pueden resultar más resilientes a largo plazo.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento de inversión.