El histórico paquete de estímulo de infraestructuras de Alemania, de 584.000 millones de dólares, no se ha desplegado un año después de su aprobación, y el estancamiento burocrático ha dejado los fondos sin gastar y amenaza con prolongar el estancamiento económico de la nación.
"Hemos olvidado cómo endeudarnos", afirmó Marco Beckendorf, alcalde de Wiesenburg, una comunidad rural que aún no ha recibido nada de los 2 millones de dólares del dinero del estímulo que esperaba para reparaciones locales.
El déficit presupuestario del gobierno fue del 2,7% del producto interior bruto el año pasado, sin cambios respecto a 2024, y la confianza empresarial alcanzó en abril su nivel más bajo en seis años. El gobierno federal informó de que sus inversiones aumentaron un 17% en 2025 y se prevé que aumenten otro 37% este año, pero los funcionarios locales y los economistas informan de bloqueos significativos. Estudios del instituto económico Ifo y del Instituto Económico Alemán descubrieron que entre el 86% y el 95% de los fondos se desviaron a costes de funcionamiento en lugar de a nuevos proyectos.
La incapacidad para gastar los fondos deja a la mayor economía de Europa sin un motor de crecimiento muy necesario mientras se enfrenta a la escalada de los precios de la energía, el aumento de la competencia de China y las crecientes amenazas a la seguridad. Los proyectos estancados, desde la modernización de los ferrocarriles hasta la digitalización de la administración pública, son fundamentales para impulsar la productividad y reformar una economía que apenas ha crecido desde antes de la pandemia.
Los cuellos de botella burocráticos frenan el progreso
El núcleo del problema reside en la administración pública alemana, notoriamente compleja y reacia al riesgo. Las normativas suelen exigir que los grandes proyectos públicos se dividan en lotes más pequeños que se licitan por separado. Aunque esta práctica pretendía ayudar a las pequeñas empresas, ahora está causando importantes retrasos en las mejoras urgentes de las infraestructuras, creando "obras fantasma" donde se colocan vallas pero no se realiza ningún trabajo.
"Es totalmente absurdo", dijo Jens Südekum, profesor de economía internacional en la Universidad Heinrich Heine de Düsseldorf y coautor del plan de estímulo. Señaló que el gobierno está trabajando en un proyecto de ley para acelerar los grandes proyectos, de forma similar a cómo se suspendieron las normativas en 2022 para agilizar la construcción de tres terminales de gas natural licuado en solo 10 meses.
Las comunidades locales siguen esperando
Los retrasos se dejan sentir con especial intensidad a escala local. En el sur de Baviera, Michael Hetzl, alcalde de Mühldorf am Inn, lleva décadas abogando por la modernización de una línea de ferrocarril crítica, esencial para un grupo local de empresas químicas. A pesar del nuevo fondo federal, el proyecto no ha sido aprobado. El municipio recibirá directamente 1 millón de euros, pero Hetzl califica esta cantidad de insuficiente, señalando que construir un solo jardín de infancia cuesta 5 millones de euros.
"Ahora tenemos mucho dinero en Alemania", dijo Hetzl en una carta abierta al Canciller Friedrich Merz. "Pero no está claro cómo acceder a él".
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