La lectura de inflación de Alemania para abril, inferior a lo esperado, da un respiro al Banco Central Europeo, pero un dato de inflación muy diferente en España complica el camino de la política monetaria.
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La lectura de inflación de Alemania para abril, inferior a lo esperado, da un respiro al Banco Central Europeo, pero un dato de inflación muy diferente en España complica el camino de la política monetaria.

La tasa de inflación de Alemania se aceleró menos de lo previsto en abril, lo que proporciona al Banco Central Europeo un motivo para retrasar una subida inmediata de los tipos de interés mientras navega entre señales de precios contradictorias en toda la eurozona. Los precios al consumo en la mayor economía de Europa subieron un 2,9% respecto al año anterior, según los datos de la Oficina Federal de Estadística. Aunque esta cifra es superior al 2,7% de marzo, se sitúa notablemente por debajo de la previsión media del 3,1% de una encuesta de Bloomberg. Los datos complican la próxima decisión de política monetaria del BCE, especialmente cuando se comparan con los de España, donde la inflación saltó inesperadamente al 3,5% en abril. El economista jefe del BCE, Philip Lane, indicó que es posible que los responsables no tengan suficiente claridad esta semana sobre la persistencia y gravedad de los recientes choques de los precios de la energía para tomar una decisión firme. "La dirección de la política sigue dependiendo de la evolución de la situación en Oriente Medio y de la eficacia de los gobiernos nacionales para controlar el impacto de los precios de la energía", afirmó Lane. La cifra alemana se vio influenciada por una caída en el coste de los paquetes de vacaciones, que compensó parcialmente el aumento de los gastos de combustible y calefacción. En respuesta a las presiones de precios impulsadas por la energía, el gobierno de coalición del canciller Friedrich Merz ha acordado un paquete de ayuda de 1.600 millones de euros (1.900 millones de dólares), que incluye una reducción temporal de los impuestos sobre la gasolina y primas libres de impuestos para los empleados. Esta divergencia en los datos de inflación en todo el bloque refuerza las expectativas de que el BCE esperará hasta su reunión de junio para aplicar una subida de tipos de 25 puntos básicos. El consenso del mercado apunta ahora a un mantenimiento de tipos esta semana, un cambio respecto a las expectativas anteriores de un movimiento más inminente. Sin embargo, el ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, advirtió de que el país debe prepararse para un choque energético a más largo plazo, sugiriendo que las medidas gubernamentales podrían tener un impacto limitado a largo plazo. La trayectoria final de la política del BCE sigue ligada a los acontecimientos geopolíticos, y los operadores valoran una mayor probabilidad de una subida de tipos en junio si las negociaciones de alto el fuego en Oriente Medio no se materializan y los costes de la energía siguen elevados.