Los gobernadores de los bancos centrales del Grupo de los Siete consideran que el aumento de los precios de la energía es una amenaza significativa para las expectativas de inflación, el crecimiento económico y los mercados financieros, dijo el martes el gobernador del Banco de Japón, Kazuo Ueda, señalando un frente unido ante un riesgo persistente. Los comentarios siguen a una reunión del G7 en París donde los ministros de finanzas lidiaron con las secuelas económicas de la guerra en Irán.
"Los siete gobernadores de los bancos centrales del G7 coinciden en que el aumento de los precios de la energía está afectando a las expectativas de inflación, la economía y los mercados financieros", dijo Ueda a los periodistas. Añadió que los últimos datos del PIB estaban en gran medida en línea con las previsiones del banco central, pero señaló que "la situación en Oriente Medio ha comenzado a afectar" a la economía japonesa.
La advertencia llega en medio de una caída del mercado de bonos global, con rendimientos al alza que reflejan el riesgo de que un conflicto prolongado en Oriente Medio mantenga la inflación obstinadamente alta. En el Reino Unido, el rendimiento de los bonos del Estado a 10 años revirtió los descensos iniciales para subir 2 puntos básicos, mientras que en Wall Street, las acciones abrieron a la baja y el Nasdaq cayó un 1% [1]. Los movimientos subrayan las preocupaciones de los inversores de que los bancos centrales puedan verse obligados a retrasar la flexibilización monetaria prevista o adoptar una postura más agresiva (hawkish).
El consenso entre los principales responsables de la política económica del mundo destaca el difícil acto de equilibrio al que se enfrentan. La guerra en Irán ha bloqueado una arteria energética clave, y el G7 emitió una declaración conjunta calificando de "imperativo" garantizar el retorno al tránsito libre y seguro a través del Estrecho de Ormuz [4]. El conflicto ha desatado una nueva ola de inflación, sacudiendo la confianza empresarial y complicando las perspectivas de una economía global que ya lucha con desequilibrios comerciales. El ministro de Finanzas francés, Roland Lescure, dijo que el G7 acordó que los desequilibrios actuales, donde China subconsume y Estados Unidos sobreconsume, "no son sostenibles" [1].
La angustia económica se está volviendo evidente en los datos nacionales. La tasa de desempleo del Reino Unido saltó inesperadamente al 5% en los tres meses hasta marzo, mientras que el número de empleados en nómina cayó en 100.000 en abril, la mayor caída en cinco años excluyendo la pandemia [1].
"Estas cifras señalan una creciente angustia dentro del mercado laboral del Reino Unido, ya que los crecientes costos laborales y las secuelas de la guerra en Irán llevan a más empresas a reducir la contratación y limitar los aumentos salariales", dijo Suren Thiru, economista jefe del Instituto de Contadores Públicos de Inglaterra y Gales [1].
Para Japón, la admisión de Ueda de que el conflicto ahora está teniendo un impacto es un avance crucial. Señaló que el Banco de Japón es consciente de que "las tasas de interés a largo plazo están subiendo rápidamente" y que necesita "monitorear de cerca" los signos de presión de precios.
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