La demanda extranjera de deuda del gobierno de EE.UU. aumentó en febrero, elevando el total de las tenencias en el exterior a un récord de 9,49 billones de dólares y señalando la confianza en el mercado de bonos más grande del mundo. El Departamento del Tesoro de EE.UU. informó el miércoles que las tenencias extranjeras aumentaron en 197.700 millones de dólares respecto a la cifra revisada de enero, el mayor salto mensual en un año.
El aumento fue impulsado por compras significativas de Canadá, que añadió 50.500 millones de dólares a sus tenencias para un total de 446.300 millones. Arabia Saudí también mostró un fuerte apetito, aumentando su participación en 25.600 millones de dólares hasta los 160.400 millones en el mes anterior a que se intensificara el conflicto entre Israel e Irán.
Esta fuerte demanda de los inversores extranjeros es crucial para EE.UU., ya que ayuda a financiar la deuda nacional y a mantener los tipos de interés más bajos de lo que estarían en caso contrario. El apetito sostenido por los bonos del Tesoro, incluso mientras la Reserva Federal mantiene tipos elevados, sugiere que los inversores globales siguen viendo a EE.UU. como un activo refugio principal.
Japón, el mayor tenedor extranjero de deuda estadounidense, aumentó su posición en 14.000 millones de dólares hasta los 1,24 billones. El Reino Unido, el segundo mayor acreedor, vio cómo sus tenencias aumentaban en 17.600 millones de dólares hasta los 897.300 millones. Por el contrario, China, el tercer mayor tenedor, redujo moderadamente su posición en 1.100 millones de dólares, situando su total en 693.300 millones. Las compras generalizadas de naciones aliadas y centros financieros subrayan la dependencia global de la deuda de EE.UU. para reservas y garantías.
La robusta demanda extranjera proporciona un pilar de apoyo clave para el mercado del Tesoro en un momento de elevado gasto público y necesidades de endeudamiento. Sugiere que, a pesar de las preocupaciones sobre la trayectoria fiscal de EE.UU., el estatus del dólar como principal moneda de reserva del mundo permanece firmemente intacto, asegurando un mercado profundo y líquido para su deuda.
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