Un exhaustivo estudio finlandés con casi 2.100 jóvenes ha revelado que la reasignación médica de género no solo no aportó los beneficios esperados para la salud mental, sino que se asoció a un deterioro significativo del bienestar psicológico.
"Para 'algunos' pacientes, esta intervención 'podría incluso tener un impacto negativo'", afirma el estudio publicado en la revista Acta Paediatrica, desafiando el discurso de que tales tratamientos son médicamente necesarios para prevenir las autolesiones.
La investigación, que realizó un seguimiento de todos los pacientes menores de 23 años remitidos por cuestiones de género en Finlandia entre 1996 y 2019, descubrió que los trastornos mentales graves en el grupo de tratamiento de feminización se dispararon de casi el 10% antes de la intervención al 60,7% después. En el grupo de masculinización, la tasa aumentó del 21,16% al 54,5%.
Los hallazgos aportan un conjunto de datos a gran escala fundamental para el debate sanitario europeo sobre la medicina de género juvenil, reforzando el enfoque cauteloso recomendado por la Revisión Cass de 2024 del Reino Unido, que lamentaba la escasa calidad de las investigaciones previas en este campo. Esta evidencia puede influir en los protocolos de tratamiento y en la financiación de los servicios sanitarios en todo el continente.
El estudio es uno de los más exhaustivos de su clase, al comparar los resultados de las personas que se sometieron a una reasignación médica de género con los de las personas remitidas por disforia de género que no siguieron el tratamiento, así como con sus homólogos de la población general. Aunque los jóvenes remitidos por angustia relacionada con el género presentaban en general una salud mental peor que sus compañeros, los resultados más graves se concentraron en el grupo que recibió intervenciones médicas.
Esta investigación aborda directamente la urgente necesidad de datos a largo plazo y de alta calidad sobre los efectos de los tratamientos hormonales y las cirugías en los jóvenes. La Revisión Cass, encargada por el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, ya había destacado anteriormente una importante falta de pruebas, instando a un enfoque de atención más cauteloso y holístico para los jóvenes que se cuestionan su género. Los datos finlandeses proporcionan una base estadística sólida que respalda tales preocupaciones.
Los resultados cuestionan el modelo de "atención de afirmación de género" que se ha hecho prevalente en Estados Unidos, que postula que la intervención médica es crucial para mitigar el riesgo de suicidio. Los datos finlandeses sugieren que lo contrario podría ser cierto, indicando que la medicalización se correlaciona con un empeoramiento de las condiciones psiquiátricas subyacentes. Los autores del estudio señalaron la persistencia de trastornos mentales graves entre los pacientes, observándose el descenso más pronunciado de la salud mental en quienes optaron por la reasignación de género.
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