Exxon Mobil Corp. y Chevron Corp. vieron caer sus beneficios del primer trimestre respecto al año anterior, un giro sorprendente para los gigantes petroleros, ya que las coberturas financieras inoportunas borraron el beneficio de la escalada de los precios del crudo impulsada por la guerra de Irán.
"Estamos logrando un crecimiento del flujo de caja libre líder en el sector y una rentabilidad superior para los accionistas, a pesar de la caída de los precios del petróleo", declaró el director ejecutivo de Chevron, Mike Wirth, calificando los resultados como un testimonio de la solidez fundamental de la empresa.
Los resultados dejaron al descubierto el impacto de la volatilidad relacionada con la guerra. El crudo Brent alcanzó un máximo de 138,21 dólares en abril antes de retroceder, pero las ganancias no se reflejaron en el resultado final. Exxon advirtió a los inversores en una notificación del 8 de abril de un posible impacto de 5.300 millones de dólares en su negocio de procesamiento (downstream) relacionado con las coberturas y los cargamentos físicos no entregados. El incumplimiento de las expectativas fue notable, con la estimación de consenso de Zacks para los beneficios del primer trimestre de Exxon fijada en 1,07 dólares por acción, un descenso del 39,2% respecto al año anterior.
Los resultados subrayan cómo incluso los mayores productores de energía están luchando para navegar por las fluctuaciones extremas de precios y las interrupciones logísticas. Los informes plantean nuevas dudas sobre las estrategias de cobertura en todo el sector, demostrando que los precios del petróleo de tres dígitos no garantizan el crecimiento de los beneficios cuando las distorsiones del mercado son tan graves.
Historia de dos realidades
Los débiles resultados contrastan con el sólido comportamiento de los valores energéticos durante la mayor parte del año. Tanto las acciones de Exxon como las de Chevron entraron en el trimestre con una subida superior al 20% en lo que va de año, impulsadas por la prima de riesgo geopolítico del conflicto en Oriente Medio. Sin embargo, ese impulso se ha estancado.
El capital ha empezado a rotar desde la energía hacia el otro tema dominante de 2026: la inteligencia artificial. A medida que las empresas tecnológicas de gran capitalización señalan el aumento de los costes energéticos como un obstáculo, los gestores de carteras han recortado su exposición al petróleo. En abril, el sector energético fue el de peor comportamiento en el S&P 500, con una caída de casi el 8%, mientras que los valores tecnológicos subieron un 19%.
Los fundamentos siguen siendo sólidos
No obstante, las operaciones subyacentes de ambas compañías siguen siendo robustas. Exxon registró una producción récord en el segmento de exploración y producción (upstream) de 4,7 millones de barriles equivalentes de petróleo al día y sigue adelante con un programa de recompra de acciones de 20.000 millones de dólares hasta 2026. La planta de GNL Golden Pass de la compañía en Texas también comenzó sus primeras exportaciones, añadiendo una nueva e importante vía de ingresos.
Chevron, por su parte, sigue siendo un motor de dividendos fiable para los inversores. La compañía aumentó su retribución por 39º año consecutivo, elevando el dividende trimestral un 4% hasta los 1,78 dólares por acción. La dirección también se ha fijado como objetivo un recorte de costes estructurales de entre 3.000 y 4.000 millones de dólares para finales de año, con el fin de mejorar la rentabilidad independientemente del precio del petróleo.
Este artículo tiene fines meramente informativos y no constituye asesoramiento en materia de inversión.