Los bonos gubernamentales de la eurozona cayeron en todos los plazos el martes, mientras los operadores aseguraron apuestas de que el BCE subirá los tipos al 2,25% el jueves.
Los bonos del gobierno europeo cayeron en toda la curva el martes, elevando el rendimiento del bono alemán a dos años 5 puntos básicos hasta el 2,718%, mientras los operadores descontaban una subida de tipos de 25 puntos básicos casi segura por parte del Banco Central Europeo el 11 de junio.
"La venta masiva de bonos refleja un mercado que se ha rendido por completo a la realidad de una subida de tipos, impulsada por el impacto persistente de la guerra en Irán sobre los costes energéticos", dijo Jens Peter Sorensen, analista jefe de Danske Bank AS.
El rendimiento del bono francés a dos años saltó 6,2 puntos básicos hasta el 2,909%, el mayor movimiento entre los principales soberanos de la eurozona, mientras que el rendimiento del bono italiano a 10 años subió 4,9 puntos básicos hasta el 3,850%. El rendimiento del bono español a 10 años añadió 4,1 puntos básicos hasta el 3,521%, y el de Grecia subió 5,4 puntos básicos hasta el 3,808%. El rendimiento del bund alemán a 10 años, referencia para la región, subió 3,4 puntos básicos hasta el 3,076%, ampliando su avance en lo que va de año mientras el bloque lidia con un mayor gasto en defensa y un deterioro de las perspectivas de crecimiento.
La venta masiva se produce un día antes de la decisión del BCE del 11 de junio, donde los mercados de futuros implican una probabilidad de aproximadamente el 97% de un aumento de un cuarto de punto hasta el 2,25%, según datos de Bloomberg. Con la inflación de la eurozona acelerándose al 3,2% en mayo — muy por encima del objetivo del 2% — y el PMI compuesto de S&P Global contrayéndose por segundo mes consecutivo en 48,5, el banco central se enfrenta al riesgo de endurecer en medio de una desaceleración, un escenario que podría profundizar la inclinación estanflacionaria de la región.
Los diferenciales de tipos se amplían mientras los rendimientos centrales se revalorizan
El rendimiento alemán a dos años ha subido aproximadamente 50 puntos básicos desde principios de abril, cuando el conflicto en Irán disparó por primera vez los precios del petróleo. El diferencial entre el rendimiento alemán a 2 y 10 años se estrechó hasta 35,5 puntos básicos, reflejando un patrón clásico de aplanamiento bajista donde los rendimientos a corto plazo suben más rápido que los de largo plazo a medida que se intensifican las expectativas de subidas de tipos. La última vez que el BCE enfrentó un ciclo de endurecimiento comparable impulsado por la inflación fue a mediados de 2022, cuando la tasa de depósito se elevó del cero al 4% en 14 meses — un ritmo que finalmente contribuyó a una recesión leve en el corazón manufacturero de la eurozona.
La oferta soberana añade presión
La venta masiva de bonos se desarrolla en un contexto de emisión sindicada soberana récord. Los gobiernos han vendido 504.000 millones de dólares en bonos sindicados en lo que va del año, superando incluso la primera mitad de 2020, en plena pandemia, según datos recopilados por Bloomberg. Italia, el usuario más activo del mercado, ha recaudado casi 70.000 millones de euros en los primeros seis meses. Alemania, que reescribió sus reglas fiscales para financiar un gasto masivo en defensa e infraestructura, ha recaudado 14.000 millones de euros de tres sindicaciones. La combinación del aumento de las expectativas de tipos y la creciente oferta está comprimiendo la prima que los inversores exigen para mantener papel a largo plazo, haciendo que la curva sea más vulnerable a una mayor pendiente si el BCE señala un endurecimiento adicional en septiembre.
Más del 60% de los economistas encuestados por Reuters esperan una subida adicional en septiembre, que llevaría la tasa de depósito al 2,50%. El escenario base de BNP Paribas Asset Management prevé dos aumentos de un cuarto de punto — en junio y septiembre — seguidos de una pausa prolongada hasta finales de 2027. Las proyecciones macroeconómicas actualizadas del BCE, previstas junto con la decisión del jueves, serán cruciales: si las estimaciones de inflación para 2026 y 2027 se revisan significativamente al alza, como espera Ulrike Kastens, economista senior de DWS, el caso para una subida en septiembre se endurecerá, manteniendo los rendimientos elevados durante el verano.
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