El Banco Central Europeo está preparado para subir los tipos de interés en junio por primera vez este año, ya que el encarecimiento de la energía amenaza con mantener la inflación por encima de su objetivo del 2 %.
"Si las perspectivas de inflación no muestran una mejora notable en estas proyecciones, esto apuntaría a una subida de los tipos de interés", afirmó el lunes en Fráncfort el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel.
La advertencia llega después de que el BCE mantuviera la semana pasada su tipo de interés oficial de depósito en el 2,00 %, a pesar de que la inflación de la eurozona alcanzó el 3,0 % en abril de 2026. Los mercados monetarios han ajustado sus expectativas para la reunión de junio, reduciendo la subida descontada de 25 a 23 puntos básicos, lo que refleja el complejo equilibrio que debe alcanzar el BCE. Los precios del petróleo han sido un factor clave, y el crudo Brent subió casi un 6 % el lunes ante el aumento de las tensiones militares en el estrecho de Ormuz.
Lo que está en juego para los responsables políticos es el riesgo de cometer un error de política económica endureciendo las condiciones ante un choque energético por el lado de la oferta, lo que podría desencadenar una recesión mundial. Los bancos centrales "no pueden imprimir moléculas de petróleo", dijo a CNBC Julian Howard, estratega jefe de inversiones multiactivos de GAM Investments, advirtiendo de que los tipos de interés necesarios para frenar la inflación impulsada por la energía serían "inductores de recesión".
Tensiones geopolíticas y divergencia de la política mundial
Nagel señaló que las consecuencias económicas del conflicto en Oriente Medio ocuparán a los responsables políticos durante algún tiempo, ralentizando el crecimiento y alimentando la inflación al mismo tiempo. Cuanto más dure la guerra, mayor será el riesgo de que la inflación se mantenga elevada si la política monetaria no actúa, señaló. Este sentimiento se hace eco de las preocupaciones de otros bancos centrales, como la Reserva Federal de EE. UU., donde los mercados han empezado a descontar una probabilidad no nula de subida de tipos en 2026, un giro radical respecto a las expectativas anteriores de recortes.
Aunque la presidenta del BCE, Christine Lagarde, confirmó que los responsables de los tipos habían debatido una subida en la última reunión, el consejo sigue dependiendo de los datos sin comprometerse a una senda específica. Esto contrasta con el Banco de la Reserva de Australia, que ya ha subido los tipos 25 puntos básicos hasta el 4,35 % para combatir sus propias presiones inflacionistas.
Qué vigilar
Los participantes en el mercado se centrarán ahora en las próximas declaraciones de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en busca de nuevas pistas sobre la trayectoria del banco. Las nuevas proyecciones macroeconómicas de inflación y crecimiento, que se publicarán en la reunión del 11 de junio, serán fundamentales para configurar las expectativas futuras del mercado. La evolución geopolítica en Oriente Medio y su impacto en los precios mundiales de la energía siguen siendo la variable más significativa para las perspectivas de inflación de la eurozona.
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