La fiscal federal Jeanine Pirro citó a JPMorgan Chase y Bank of America como parte de una investigación para determinar si los bancos excluyeron ilegalmente a clientes por motivos políticos, informó el miércoles The Wall Street Journal.
La investigación responde a una de las quejas centrales del presidente Donald Trump tras su derrota electoral de 2020: que las instituciones financieras cortaron servicios a conservadores y entidades vinculadas a Trump. Pirro, la máxima fiscal federal en el Distrito de Columbia nombrada por Trump, solicita registros internos sobre cierres de cuentas y denegaciones de servicio, según personas familiarizadas con el asunto.
"La exclusión financiera se ha convertido en un punto de inflexión en el debate más amplio sobre el acceso financiero y la libertad de expresión", dijo James Okafor, analista macro de Edgen. "Las citaciones indican que el Departamento de Justicia está tratando esto como un posible problema de derechos civiles o antidiscriminación, lo que podría obligar a los bancos a revisar sus marcos de evaluación de riesgos".
JPMorgan Chase, el banco más grande de EE. UU. por activos, con 3,9 billones de dólares, y Bank of America, el segundo con 3,2 billones de dólares, confirmaron haber recibido las citaciones y afirmaron que están cooperando. Los bancos declinaron comentar sobre las cuentas o clientes específicos bajo revisión. Las acciones de JPMorgan cayeron un 1,8% en las operaciones de la tarde del miércoles, mientras que Bank of America bajó un 2,1%, con un rendimiento inferior al del S&P 500, que descendió un 0,3%.
La investigación marca la acción federal más agresiva hasta la fecha contra la exclusión financiera, una práctica en la que las instituciones financieras cierran o deniegan cuentas a personas o empresas por riesgos reputacionales, regulatorios o políticos percibidos. Durante el periodo posterior a la presidencia de Trump, varias entidades vinculadas a sus operaciones comerciales y políticas reportaron haber sido abandonadas por los bancos, incluido el prestamista principal de la Organización Trump y los socios financieros de su empresa de redes sociales.
Las citaciones solicitan documentos que datan de 2020, cuando una ola de cierres de cuentas bancarias siguió al asalto al Capitolio del 6 de enero. Los bancos enfrentan un dilema legal: las normas federales contra el lavado de dinero les exigen monitorear el riesgo de los clientes, pero los críticos argumentan que esas mismas normas se han utilizado como pretexto para la discriminación política. La Oficina del Contralor de la Moneda ha dicho que no indica a los bancos a qué clientes deben atender, lo que deja la línea legal poco clara.
Si la investigación encuentra discriminación política sistemática, los bancos podrían enfrentar multas en virtud de la Ley de Igualdad de Oportunidades Crediticias o leyes estatales de protección al consumidor. Solo los costos legales podrían ascender a cientos de millones para la industria, según acciones de cumplimiento previas del Departamento de Justicia contra grandes bancos. La investigación también plantea la posibilidad de nuevas normas federales que definan cuándo un banco puede denegar el servicio, un resultado regulatorio que reconfiguraría las prácticas de cumplimiento en todo el sector.
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