El gigante chino de vehículos eléctricos BYD está redoblando su apuesta por la tecnología de carga súper rápida para combatir la desaceleración de las ventas nacionales y atraer a los conductores que hasta ahora se han resistido a abandonar la gasolina, un movimiento destinado a afilar su ventaja en un mercado hipercompetitivo.
"La carga flash es muy importante para BYD porque resuelve la última barrera para la adopción de los vehículos eléctricos", afirmó Stella Li, vicepresidenta ejecutiva de la compañía, en una entrevista con Reuters. "Esto significa que ahora podemos competir con el mercado de la gasolina".
Las baterías de segunda generación de la empresa pueden cargarse del 20% al 97% en menos de 12 minutos, incluso en temperaturas frías, y pueden ofrecer una autonomía de conducción de 777 kilómetros (483 millas). Para respaldar la nueva tecnología, BYD planea un despliegue ambicioso de unas 20.000 estaciones de carga flash en China y 6.000 en el extranjero durante los próximos 12 meses.
El giro estratégico se produce mientras BYD, que superó a Tesla como el principal fabricante de vehículos eléctricos del mundo en 2025, enfrenta siete meses consecutivos de caída en las ventas nacionales. La desaceleración es el resultado de una feroz guerra de precios con rivales locales como Geely y Leapmotor, lo que ejerce presión sobre la posición que alguna vez fue inexpugnable del fabricante en China.
Tras un ascenso meteórico que lo llevó a superar a Volkswagen como el principal fabricante de automóviles de China en 2024, el dominio nacional de BYD está siendo desafiado. "No es que a BYD le esté yendo necesariamente mal", dijo Pedro Pacheco, analista de Gartner. "Pero estaban creciendo tan rápido que donde están ahora parece malo".
Mientras que el mercado local presenta desafíos, BYD se está expandiendo agresivamente en el extranjero. Las ventas en Europa aumentaron un 270% en 2025, y crecieron un 156% a nivel mundial fuera de China en el primer trimestre de 2026. La empresa confía en alcanzar su objetivo de ventas en el extranjero de 1,5 millones de vehículos este año, después de alcanzar el millón en 2025. Para 2030, BYD aspira a que la mitad de sus ventas de coches nuevos provenga de los mercados internacionales.
Un foso defensivo basado en las baterías
BYD considera que su avanzada tecnología de baterías es un diferenciador clave y un "fuerte foso defensivo", según Li. Al abordar el persistente problema de los largos tiempos de carga —una de las principales razones de la duda de los consumidores—, la empresa espera ganarse a un nuevo segmento del mercado que anteriormente era fiel a los motores de combustión interna.
Para los inversores, el enfoque de BYD en la infraestructura de carga representa una apuesta intensiva en capital para asegurar una cuota de mercado a largo plazo. Aunque las acciones de la compañía han caído un 25% desde su máximo en mayo de 2025, el éxito de esta red global de carga será un factor crítico para justificar su valoración frente a rivales de vehículos eléctricos como Tesla y fabricantes tradicionales. La capacidad de la empresa para ejecutar este ambicioso plan de infraestructura determinará si puede convertir su rápido crecimiento en el extranjero en una presencia global sostenible.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.