(P1) El nuevo SUV de siete plazas de BYD Co. consiguió 30.000 pedidos en un día tras su lanzamiento en el Salón del Automóvil de Pekín, lo que indica la inmensa escala y la intensidad competitiva del mercado chino de vehículos eléctricos que ahora amenaza con superar a sus rivales occidentales.
(P2) "En el salón, el 'Datang' y el 'Sealion 08' de BYD, el 'Zeekr 8X' de Geely, el 'A10' de Leapmotor y el 'ES9' de NIO recibieron la respuesta de mercado más sólida", afirmaron los analistas de CLSA en un informe de investigación, señalando que la escala del salón se había duplicado con respecto al año anterior.
(P3) El "Datang" atrajo una atención significativa por su capacidad de carga rápida y su diseño. El salón del automóvil contó con 1.451 vehículos y 181 estrenos mundiales en 380.000 metros cuadrados de espacio de exhibición. En contraste, los nuevos modelos de actores emergentes como Li Auto, XPeng y Xiaomi recibieron una acogida menos positiva debido a la falta de sorpresas, según el informe.
(P4) El evento subraya la ventaja estratégica de China en la carrera global de los vehículos eléctricos, construida sobre su dominio de la cadena de suministro de baterías. Esto permite a los campeones nacionales como BYD, cuyas acciones subieron un 4,8% hasta los 106,1 HKD tras la noticia, innovar y escalar rápidamente, dejando a muchos fabricantes globales rezagados con modelos específicos para China, mientras que Tesla estuvo notablemente ausente del salón por tercer año consecutivo.
Los fabricantes de baterías ocupan un lugar central
La verdadera historia detrás del liderazgo de China en vehículos eléctricos también estuvo a la vista, con fabricantes de baterías como CATL, CALB y EVE Energy ocupando puestos masivos que rivalizaban con los de los propios fabricantes de automóviles. CATL mostró su batería de carga ultrarrápida Shenxing, capaz de cargar del 10% al 98% en solo seis minutos. Esta estrecha integración y la rápida innovación en la tecnología de baterías proporcionan a los fabricantes chinos una ventaja crítica tanto en coste como en rendimiento, un foso que a las empresas occidentales les resulta difícil cruzar.
Las marcas occidentales a la zaga
Aunque fabricantes tradicionales como Volkswagen, Audi y BMW estuvieron presentes, su estrategia ha cambiado claramente hacia la producción de vehículos eléctricos específicos para China para poder competir. Volkswagen, por ejemplo, reorientó su marca Jetta hacia un concepto de SUV eléctrico asequible dirigido directamente al ferozmente competitivo mercado local. Ford y Buick de GM también estuvieron presentes, pero la sensación general fue de reacción más que de liderazgo. La ausencia de competidores como Tesla, Jaguar y Land Rover resalta aún más las dificultades que enfrentan las marcas extranjeras en este mercado. Se espera que la intensa competencia nacional forje actores globales curtidos en mil batallas que eventualmente desafiarán a los incumbentes en sus mercados de origen.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento de inversión.