El Banco de Japón elevó el martes su tasa de interés de referencia al 1%, el nivel más alto desde 1995, y señaló un mayor endurecimiento, ya que la persistente inflación y la debilidad del yen obligaron al banco central a realizar su movimiento más agresivo en tres décadas.
El aumento de un cuarto de punto por parte del BoJ, que sigue al alza de 25 puntos básicos en marzo, sitúa la tasa de política monetaria en niveles no vistos desde las consecuencias del estallido de la burbuja de precios de activos en Japón. La decisión se produjo mientras el USD/JPY ponía a prueba la zona de resistencia de 160.20-160.60, un nivel que previamente había desencadenado advertencias del BoJ sobre una posible intervención cambiaria para respaldar al yen.
"El BoJ está normalizando a un ritmo diseñado para contener la inflación importada sin desestabilizar el mercado de bonos gubernamentales de Japón, donde la relación deuda-PIB supera el 250 por ciento", declaró Toshihiro Nagahama, economista jefe del Dai-ichi Life Research Institute. "El umbral del 1 por ciento es tanto un hito psicológico como una línea en la arena para los mercados de divisas".
El yen se fortaleció inmediatamente después del anuncio, con el USD/JPY cayendo hacia 159.00 desde el área de 160.40 previa a la decisión. El rendimiento del bono gubernamental japonés a 10 años subió 8 puntos básicos hasta el 1.42 por ciento, su nivel más alto desde 2011, mientras que el Nikkei 225 cayó un 1.8 por ciento, ya que las tasas más altas afectaron a las acciones orientadas a la exportación. La última vez que el BoJ elevó las tasas a un máximo de varias décadas fue en 2007, cuando un aumento de 50 puntos básicos al 0.5 por ciento precedió a una caída del 12 por ciento en el Nikkei durante los tres meses siguientes.
La guía prospectiva actualizada del banco central eliminó el lenguaje sobre el mantenimiento de "condiciones acomodaticias durante un período prolongado", reemplazándolo con un compromiso de "ajustar el grado de acomodación monetaria a medida que evolucionen la actividad económica y los precios". Los swaps de índices a un día ahora valoran una probabilidad del 68 por ciento de otra subida de 25 puntos básicos para diciembre, lo que implica una tasa terminal del 1.25 por ciento para fin de año.
La decisión sobre las tasas tiene amplias implicaciones para los mercados globales. Las tasas ultrabajas de Japón han convertido al yen en la moneda de financiación principal para las operaciones de carry trade, donde los inversores toman prestado yenes para comprar activos de mayor rendimiento, desde reales brasileños hasta bonos del Tesoro estadounidense. Un ciclo de endurecimiento sostenido del BoJ podría deshacer un estimado de 1 billón de dólares en posiciones de carry trade financiadas con yenes, según datos del Banco de Pagos Internacionales, lo que podría desencadenar volatilidad en las divisas de mercados emergentes y los activos de riesgo. La próxima reunión de política monetaria del BoJ está prevista para el 30 de julio, y los mercados observan cualquier aceleración en el ritmo de las subidas.
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