Bank of America ha revisado drásticamente su pronóstico de inflación en EE. UU., prediciendo que la inflación PCE general alcanzará un máximo cercano al 4% en el segundo trimestre de 2026, a medida que el impacto del aumento de los precios de la energía se propaga por la economía.
"La revisión se deriva directamente del pronóstico de precios de petróleo más altos de nuestro equipo de materias primas", escribieron los economistas Stephen Juneau y Shruti Mishra en una nota el 1 de abril, advirtiendo que el efecto de transmisión será rápido.
La advertencia llega mientras el petróleo crudo WTI ha superado los 100 dólares por barril, enviando temblores a los mercados financieros. El rendimiento del Tesoro a 10 años ha subido al 4,44% desde el 3,97% a finales de febrero, mientras que el ETF SPDR S&P 500 (SPY) ha caído un 7% en lo que va del año hasta el 30 de marzo.
Este pronóstico de una mayor inflación, combinado con la estimación rebajada de crecimiento del PIB del primer trimestre al 2,2% por parte del banco, presenta un desafío de estanflación para la Reserva Federal, reduciendo la probabilidad de recortes de tasas de interés a corto plazo.
El análisis del banco apunta a un impacto significativo y frontal de los costos de energía que mantendrá la inflación muy por encima del objetivo del 2% de la Fed. Esta visión es consistente con las recientes advertencias del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, quien advirtió que "ahora tenemos otro choque de oferta en camino" en forma de un choque energético, amenazando con reavivar las presiones inflacionarias que se habían enfriado durante 2023 y 2024.
La advertencia de Powell se encuentra con la realidad del mercado
La preocupación del presidente Powell es validada por los indicadores del mercado que muestran una creciente ansiedad de los inversores. El Índice de Volatilidad CBOE (VIX), a menudo llamado el "indicador del miedo" del mercado, ha subido a 30,61, un nivel en el percentil 95 de su rango de 12 meses. Esto refleja una profunda incertidumbre mientras el banco central mantiene su tasa de política estable en el 3,75%, un nivel mantenido desde diciembre de 2025, esperando ver el impacto total del choque energético. El indicador de inflación preferido de la Fed, el PCE subyacente, ya había alcanzado su lectura más alta de 12 meses en enero de 2026 en 128,394, proporcionando una base alta para las nuevas presiones energéticas.
Presiones persistentes apuntan a 2027
El informe de Bank of America sugiere que el impulso inflacionario tendrá una larga estela. Los economistas proyectan que incluso si los precios del petróleo retroceden el próximo año, la inflación general seguirá siendo aproximadamente 50 puntos básicos más alta de lo pronosticado anteriormente. Dos factores clave impulsan esta persistencia: las interrupciones en los suministros de fertilizantes, que se espera eleven la inflación de los alimentos hasta 2027, y la normalización en curso de las cadenas de suministro globales, que continuará ejerciendo presión alcista sobre los precios. Esta combinación de crecimiento lento, evidenciado por la rebaja del rastreador del PIB del primer trimestre al 2,2% desde el 2,8%, y una inflación persistente complica cualquier posible giro hacia la flexibilización monetaria.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.