El dólar australiano subió a un máximo de cuatro años por encima de 0,7200 frente al billete verde, ya que una combinación de relajación de las tensiones geopolíticas y un fuerte repunte de los datos económicos chinos impulsaron un rally en las divisas vinculadas al crecimiento global.
"La ruptura del 'Aussie' es una respuesta clásica de riesgo ante un catalizador dual", dijo Caroline Simmons, estratega senior de divisas en APAC Global Advisory. "La cifra del PIB de China proporciona un ancla fundamental para la demanda de materias primas, mientras que el deshielo en la diplomacia entre EE. UU. e Irán desbloquea el freno de mano sobre el sentimiento".
El repunte se vio respaldado por datos oficiales que muestran que la economía de China se expandió a un ritmo anual del 5,0 por ciento en el primer trimestre, reviviendo la confianza en la segunda economía más grande del mundo y su demanda de materias primas. El movimiento pesó sobre el dólar estadounidense, que ha estado perdiendo una "prima de guerra" acumulada por las preocupaciones sobre los conflictos en Oriente Medio.
Esta confluencia de factores sugiere una reactivación más amplia del comercio de materias primas, lo que podría impulsar las acciones y los metales industriales, mientras pesa sobre los activos refugio. El mercado ahora estará atento a los datos de empleo de Australia y a las cifras de inflación de EE. UU. para determinar si se puede mantener el nivel de 0,7200.
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