La confluencia de una deuda pública galopante, la renovada expansión monetaria y la inflación persistente está creando una presión sistémica sobre el poder adquisitivo del dólar estadounidense.
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La confluencia de una deuda pública galopante, la renovada expansión monetaria y la inflación persistente está creando una presión sistémica sobre el poder adquisitivo del dólar estadounidense.

La Reserva Federal está expandiendo su balance una vez más mientras la deuda federal de EE. UU. supera los 39 billones de dólares, una combinación que apunta a una erosión sistemática y a largo plazo del poder adquisitivo del dólar. Según un análisis de WallStreetCN: "Desde los déficits fiscales hasta la oferta monetaria, desde los rendimientos del Tesoro hasta los precios del oro, ocho indicadores principales apuntan en la misma dirección: más deuda, más impresión de dinero y una erosión continua del poder adquisitivo del dólar. Esta tendencia plantea un desafío a largo plazo para los inversores que poseen activos denominados en dólares". Esta dinámica ha impulsado los precios del oro a máximos históricos, lo que se considera un reflejo directo del mercado de la pérdida de confianza en el sistema de moneda fiduciaria. Al mismo tiempo, el aumento de los rendimientos del Tesoro indica una presión sobre la capacidad de financiación del gobierno de EE. UU., creando un ciclo de retroalimentación de mayores costes por intereses y más emisión de deuda. Esta convergencia de insostenibilidad fiscal y renovada relajación monetaria presenta un desafío significativo para la posición global del dólar. La erosión de su poder adquisitivo podría acelerar un cambio hacia activos reales y forzar una reevaluación amplia del riesgo para los inversores globales que dependen del dólar como la principal moneda de reserva del mundo. ## La crisis fiscal se profundiza La trayectoria fiscal del gobierno de EE. UU. se está deteriorando a un ritmo acelerado. La deuda federal supera ahora los 39 billones de dólares, es decir, más del 124 por ciento del PIB. Esta cifra es aún más cruda si se considera que el gasto público representa al menos el 37 por ciento del PIB, lo que sugiere que la carga de la deuda sobre la economía productiva es mucho mayor de lo que muestran las cifras oficiales. Los pagos de intereses anualizados de esta deuda han superado los 1,2 billones de dólares, consumiendo más del 23 por ciento de los ingresos fiscales federales. En pocos meses, se prevé que el gasto por intereses supere al de la Seguridad Social, convirtiéndose en la partida más importante del presupuesto federal. Esto crea un círculo vicioso en el que el aumento de los costes por intereses obliga al Tesoro a emitir más deuda, lo que a su vez eleva aún más los costes por intereses. Incluso bajo supuestos optimistas de que no habrá recesiones ni guerras en la próxima década, se prevé que el gobierno añada otros 22 billones de dólares en déficits, todos los cuales deben financiarse con nueva deuda. ## La política de la Reserva Federal alimenta la preocupación La Reserva Federal ha vuelto a una política expansiva, poniendo fin a su programa de endurecimiento cuantitativo incluso cuando la inflación se mantiene por encima de su objetivo. El balance del banco central, que pasó de unos 4 billones de dólares a casi 9 billones de dólares durante la pandemia, volverá a crecer. Aunque la Fed califica esto de "gestión de reservas" en lugar de relajación cuantitativa, los críticos sostienen que crear dinero nuevo para comprar deuda pública es funcionalmente lo mismo que imprimir dinero. Esto sigue un patrón histórico en el que cada intento de reducir el balance se aborta cuando aparece tensión financiera, lo que lleva a una nueva base de expansión más alta. Esta política se desarrolla tras un periodo de expansión monetaria masiva, en el que se creó casi el 40 por ciento de toda la oferta de dólares estadounidenses en un corto periodo de tiempo durante la pandemia, lo que condujo directamente al máximo de inflación en 40 años registrado en 2022. ## El mercado señala una pérdida de confianza El Índice de Precios al Consumo (IPC) oficial es visto por muchos analistas como una estadística manipulada políticamente que subestima el nivel real de inflación. La cesta de la compra es determinada por el gobierno y no refleja los patrones de gasto únicos de los individuos, lo que la convierte en un indicador deficiente de los aumentos de costes en el mundo real. En este entorno, la escalada del oro hasta alcanzar máximos históricos sirve como una potente señal de mercado. A diferencia de las monedas fiduciarias, la oferta de oro no puede expandirse arbitrariamente, ya que crece solo entre un uno y un dos por ciento anual. Su valor no depende del crédito de ningún gobierno, lo que lo convierte en un depósito de valor neutral. El aumento del precio del oro frente al dólar es una clara indicación de que los mercados buscan una cobertura contra la continua devaluación de la principal moneda de reserva del mundo. Este artículo tiene fines meramente informativos y no constituye asesoramiento de inversión.