Los conductores de Tesla Inc. han superado colectivamente los 10.000 millones de millas utilizando el sistema de Conducción Autónoma Total de la compañía, un hito que resalta la vasta ventaja de datos del fabricante de vehículos eléctricos, pero que no logra ofrecer el avance en autonomía que los inversores están esperando. El logro fue recibido con indiferencia por el mercado, lo que demuestra que la escala por sí sola no es suficiente para convencer a los inversores de que la verdadera conducción autónoma es inminente.
Las recientes caídas de las acciones reflejan el deseo de los inversores de ver más avances relacionados con la IA, como el FSD sin supervisión, según Al Root de Barron's. La acción cerró en 389,30 dólares, una caída del 0,8 por ciento, mientras que el S&P 500 subió un 0,8 por ciento.
La cifra de 10.050 millones de millas, publicada en la página de seguridad de FSD de Tesla, es un testimonio de la escala de la recopilación de datos de la empresa. Sin embargo, el sistema sigue siendo una función de asistencia al conductor de Nivel 2 que requiere supervisión humana constante. La noticia se combinó con un desarrollo separado y menos trascendental para el director ejecutivo Elon Musk, quien pagará un acuerdo de 1,5 millones de dólares por no revelar a tiempo su participación inicial del 5 por ciento en Twitter.
El problema central para los inversores es que la valoración de mercado de Tesla, con un múltiplo precio-beneficio cercano a 360, depende en gran medida de que la empresa resuelva la autonomía total. Este hito, aunque significativo, no cambia el hecho de que el servicio de robotaxis de Tesla, que ahora opera en Austin, Dallas y Houston, sigue rezagado con respecto a Waymo de Alphabet Inc., que opera un servicio de transporte compartido totalmente autónomo en múltiples ciudades.
Wall Street sigue dividido sobre las perspectivas de la empresa. Entre los 41 analistas que cubren la acción, 19 recomiendan comprar, 17 sugieren mantener y 5 aconsejan vender, con un precio objetivo de consenso de 398,42 dólares. La división refleja la incertidumbre en torno a la capacidad de Tesla para convertir su liderazgo en datos en una plataforma autónoma comercialmente viable. Las recientes ventas de iniciados, que totalizaron más de 80.000 acciones valoradas en aproximadamente 30,85 millones de dólares en el último trimestre, complican aún más el panorama para los inversores.
Las acciones de Tesla, que cotizan cerca de un promedio móvil de 50 días de 383,09 dólares, han bajado un 13 por ciento en lo que va del año, pero han ganado un 40 por ciento en los últimos 12 meses. Este desempeño, junto con una cifra de ingresos del primer trimestre que no cumplió con las expectativas de los analistas, sugiere que los inversores buscan un catalizador concreto más allá de los hitos incrementales. El camino para justificar la valoración impulsada por la IA de Tesla depende de ofrecer una experiencia de conducción verdaderamente sin supervisión, un objetivo que Musk espera lograr para finales de año.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.