El S&P 500 cerró el segundo trimestre con ganancias sustanciales, completando un tramo volátil de seis meses en el que el índice se desplomó en marzo tras el estallido de la guerra con Irán, para luego recuperarse hasta nuevos máximos gracias a un histórico repunte de las acciones de semiconductores.
"El mercado ha descontado efectivamente una recuperación en forma de V desde la liquidación de marzo, pero la cuestión es si la segunda mitad del año podrá mantener el mismo impulso", afirmó Michael Gapen, estratega jefe de renta variable estadounidense de Bank of America. "El negocio de los chips ha sido el motor, y está mostrando signos de agotamiento en las valoraciones actuales".
El S&P 500 llegó a caer hasta un 10% en marzo después de que el presidente Donald Trump lanzara operaciones militares contra Irán, desencadenando una venta masiva generalizada de activos de riesgo que llevó al Índice de Volatilidad Cboe por encima de 35 por primera vez desde 2020. La recuperación comenzó en cuestión de semanas, cuando los precios del petróleo se estabilizaron y el conflicto se mantuvo contenido, logrando el índice borrar sus pérdidas a finales de abril.
El repunte se aceleró en mayo y junio, impulsado por un auge de las acciones de semiconductores. Los fabricantes de chips lideraron los 11 sectores GICS en el trimestre, con el Índice de Semiconductores de Filadelfia registrando ganancias de más del 30% desde su mínimo de marzo. Nvidia Corp., Advanced Micro Devices Inc. y Broadcom Inc. sumaron cada una cientos de miles de millones en valor de mercado, ya que la demanda de infraestructura informática para inteligencia artificial siguió superando la oferta.
Tecnología y servicios de comunicación fueron los sectores con mejor rendimiento del trimestre, con subidas superiores al 15% cada uno. Energía y materiales quedaron rezagados, con el sector energético registrando una caída a medida que los precios del crudo retrocedieron desde los máximos posteriores al conflicto. La línea de avance-retroceso del S&P 500 mostró una reducción de la amplitud en junio, con menos del 40% de los componentes del índice cotizando por encima de su media móvil de 50 días en la última semana del trimestre.
El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años cayó 12 puntos básicos durante el trimestre, hasta el 4,18%, reflejando las expectativas de que la Reserva Federal podría recortar las tasas más adelante este año ante señales de enfriamiento del crecimiento económico. El índice del dólar estadounidense se debilitó un 1,8% en el período, lo que favoreció las ganancias de las multinacionales pero añadió incertidumbre en torno a los costos de importación.
Los volúmenes de negociación en la Bolsa de Nueva York promediaron un 11% por encima de la media de 20 días durante las últimas dos semanas del trimestre, lo que sugiere una recomposición activa de carteras por parte de los inversores institucionales de cara a la segunda mitad del año. El VIX cerró el trimestre cerca de 16, muy por debajo de su pico de marzo pero por encima del nivel de 12 que prevalecía antes de la escalada con Irán.
La sostenibilidad del repunte depende de tres factores: si los resultados de los fabricantes de chips, previstos para mediados de julio, pueden justificar unas valoraciones que han llevado el PER a futuro del sector por encima de 30 veces; si la Fed señala un recorte de tasas en su reunión del 29 de julio; y si los riesgos geopolíticos en Oriente Medio se mantienen contenidos. La toma de ganancias en la primera semana de julio no sería inusual después de un trimestre de esta magnitud, y los datos del mercado de opciones muestran una actividad elevada de opciones de venta sobre el S&P 500 en el nivel de 5.400, lo que sugiere que algunos inversores están cubriéndose ante una posible corrección.
Este artículo tiene fines meramente informativos y no constituye asesoramiento de inversión.