El estado de Washington introducirá su primer impuesto sobre la renta en 2028, un gravamen del 9,9 % sobre los ingresos superiores a 1 millón de dólares que lo sitúa a la vanguardia de una batalla nacional sobre la riqueza, la migración y la estrategia económica.
Washington promulgó un impuesto del 9,9 % sobre los ingresos anuales superiores a 1 millón de dólares, una política histórica para un estado que nunca antes había aplicado un impuesto sobre la renta. La ley, firmada por el gobernador Bob Ferguson y con vigencia en 2028, proyecta generar al menos 3.000 millones de dólares en ingresos anuales para 2029, financiando programas sociales y créditos fiscales para familias de bajos ingresos.
"Esta disparidad empeoró mucho con los recortes de impuestos masivos del presidente Trump para los ricos, pagados, por cierto, con recortes en necesidades básicas como atención médica y asistencia alimentaria", afirmó el gobernador Bob Ferguson. Argumentó que la ley es necesaria para "reequilibrar un sistema injusto", señalando que el 20 % de los residentes con menores ingresos paga el 13,8 % de sus ingresos en impuestos, una tasa mucho más alta que la de los más ricos del estado.
Los nuevos ingresos se destinarán a áreas clave, como la expansión del Crédito Fiscal para Familias Trabajadoras a 460.000 familias adicionales, comidas escolares gratuitas para todos los estudiantes y exenciones fiscales para 138.000 pequeñas empresas. Además, el estado eliminará el impuesto a las ventas de pañales, medicamentos de venta libre y productos de higiene.
Esta medida coloca a Washington junto a un número creciente de estados liderados por demócratas que gravan a los que más ganan para financiar el gasto social, profundizando una marcada división con los estados liderados por republicanos que están reduciendo o eliminando agresivamente los impuestos sobre la renta. Esta divergencia plantea un experimento nacional sobre si el capital y el talento migrarán en respuesta a la política fiscal.
La ola del 'impuesto a los millonarios'
Washington no está solo. En 2022, los votantes de Massachusetts aprobaron un recargo del 4 % sobre ingresos superiores a 1 millón de dólares, que generó casi 3.000 millones de dólares en 2025. California impone un recargo del 1 % para financiar su sistema de salud, y en Nueva York se aboga por aumentos que llevarían la tasa combinada al 16,8 %. Estas políticas reflejan una estrategia de los estados azules para financiar servicios públicos mediante impuestos progresivos.
Los estados rojos hacia el cero
En contraste, estados como Arkansas, Kentucky, Mississippi y Oklahoma están eliminando gradualmente sus impuestos sobre la renta personal. Carolina del Sur busca reducir su tasa máxima al 1,99 %, y Missouri podría votar para eliminar el impuesto sobre la renta ampliando los impuestos sobre las ventas. Esta estrategia se basa en la teoría de que impuestos más bajos atraen talento y capital, estimulando el crecimiento económico.
La apuesta migratoria
Los opositores advierten que el nuevo impuesto podría desencadenar un éxodo de residentes ricos y emprendedores, debilitando la base impositiva. El debate se centra en si los beneficios del financiamiento social compensarán el daño económico potencial por la fuga de contribuyentes de altos ingresos. La respuesta tendrá consecuencias profundas para la economía de Washington.
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