El tráfico en el Estrecho de Ormuz cae un 94 %, lo que obliga a la respuesta naval de EE. UU.
El tráfico marítimo a través del Estrecho de Ormuz, un conducto para el 20 % del petróleo mundial, se ha paralizado casi por completo tras los ataques de Irán a buques comerciales. Según datos de Lloyd’s List Intelligence, solo 77 barcos transitaron por la vía marítima en marzo, lo que supone una caída del 94 % respecto a los 1229 pasajes registrados en el mismo período del año pasado. La mayor parte del tráfico restante consiste en una "flota en la sombra" vinculada a Irán y Rusia. La interrupción ha sacudido los mercados energéticos, contribuyendo a un aumento del 40 % en los precios mundiales del petróleo desde que comenzó el conflicto.
El Pentágono despliega una unidad de marines de 2200 efectivos para incursiones anfibias
En respuesta a la crisis, el Pentágono ha ordenado el despliegue de la 31.ª Unidad Expedicionaria de Marines (MEU) en Oriente Medio. La fuerza de respuesta rápida de 2200 efectivos partió de Okinawa, Japón, el 11 de marzo a bordo del buque de asalto anfibio USS Tripoli. Esta unidad autosuficiente es una fuerza versátil que comprende infantería terrestre, un elemento de combate aéreo con cazas F-35B y aviones MV-22 Osprey, y un batallón de logística. Su despliegue proporciona al Mando Central de EE. UU. la capacidad de llevar a cabo operaciones anfibias rápidas, incluidas incursiones de barco a tierra.
La toma de la Isla de Khark presenta una moneda de cambio de alto riesgo
La llegada de la MEU brinda a la Casa Blanca varias opciones tácticas para presionar a Teherán para que reabra el estrecho. El análisis militar se centra en la posible toma de islas iraníes clave, sobre todo la Isla de Khark, que sirve como principal terminal de exportación de petróleo de Irán. Otros objetivos potenciales incluyen la Isla de Qeshm, que alberga buques navales y sitios de misiles, y la Isla de Kish. La estrategia sería usar el control de las islas como palanca en lugar de destruir infraestructuras energéticas globales críticas.
Puedes destruir la infraestructura petrolera, lo que causaría un daño irrevocable a la economía iraní y a la economía global, o podrías tomarla para usarla como moneda de cambio, lo que no degradaría permanentemente la economía mundial.
— Frank McKenzie, general retirado y excomandante del Mando Central de EE. UU.
Este enfoque, si bien preserva la infraestructura, marca una escalada potencial significativa. Expertos militares sugieren que podría ser el precursor de una operación de "tropas en el terreno" destinada a negar físicamente a Irán la capacidad de amenazar las rutas marítimas, cambiando el conflicto de ataques aéreos a control territorial directo.