Turquía pone sus ojos en 30.000 millones de dólares en oro en Londres para defender la lira
El banco central de Turquía se prepara para desplegar sus reservas de oro, una última línea de defensa, para estabilizar la moneda nacional. Según las fuentes, el banco ha mantenido discusiones internas sobre la realización de swaps de oro por divisas en Londres, utilizando potencialmente unos 30.000 millones de dólares en oro que posee en el Banco de Inglaterra. Los economistas de JPMorgan señalan que estas reservas específicas son las más accesibles para la intervención, ya que no requieren una logística compleja para su despliegue. Este movimiento representa una escalada significativa en los esfuerzos del gobierno para apuntalar la lira y señala la gravedad de las presiones económicas que enfrenta el país.
El shock energético y la inflación del 31,5% fuerzan la mano del Banco Central
La consideración del banco central de esta drástica medida se debe a una combinación de choques externos y fragilidad económica interna. El conflicto en Irán ha provocado que los precios internacionales del petróleo suban de alrededor de 70 a más de 100 dólares por barril, lo que ha golpeado particularmente fuerte a Turquía, ya que depende casi por completo del petróleo y el gas importados. Este shock en los precios de la energía exacerba una situación interna ya grave, con una tasa de inflación nacional del 31,5%. La lira turca ha estado en un deslizamiento controlado pero persistente, depreciándose en un promedio del 0,05% diario este año. Antes de recurrir al oro, los responsables políticos ya habían vendido aproximadamente 16.000 millones de dólares en bonos gubernamentales extranjeros en las últimas semanas y manipularon las tasas de préstamo internas al cambiar la financiación a un canal del 40% más alto, pasando por alto la tasa de referencia oficial del 37%.
Los inversores extranjeros huyen a medida que se dispara la demanda local de dólares
La confianza en la economía turca se está erosionando rápidamente tanto entre los actores internacionales como nacionales. Los datos del banco central de Turquía revelaron que los inversores extranjeros vendieron bonos gubernamentales turcos al ritmo más rápido registrado durante la semana del 13 de marzo. Esta fuga de capitales indica una creciente preocupación por la capacidad del país para gestionar su moneda y la inflación. Sobre el terreno en Estambul, la presión es palpable. Según los informes, los cambistas del Gran Bazar de la ciudad están vendiendo dólares estadounidenses con una prima sobre el tipo interbancario oficial, lo que refleja un claro aumento en la demanda de divisas fuertes entre la población local que busca un refugio seguro de la tambaleante lira.