Conflicto entre EE. UU. e Irán impulsa el petróleo a 119 dólares, estrangulando las economías europeas
Las agresivas políticas exteriores y comerciales del presidente Trump están pasando una factura económica directa a las naciones europeas, creando un entorno político difícil para sus aliados ideológicos. El ataque militar liderado por EE. UU. contra Irán envió ondas de choque inmediatas a través de los mercados energéticos, con los precios del crudo WTI disparándose a 119 dólares por barril. Este shock de precios amenaza con sofocar la frágil recuperación económica de Europa al aumentar los costos de la energía y alimentar la inflación. La interrupción agrava el daño de los aranceles estadounidenses impuestos a la Unión Europea y el Reino Unido desde 2025, que han tensado las relaciones comerciales transatlánticas y afectan directamente a las industrias europeas dependientes de las exportaciones.
Los aliados dan un giro mientras el apoyo público a la política estadounidense cae al 25%
Las consecuencias económicas están forzando una recalibración política entre los partidarios europeos más prominentes de Trump. Con encuestas de YouGov que muestran que solo una cuarta parte de los británicos y alemanes aprueban el ataque estadounidense contra Irán, los líderes nacionalistas se están distanciando de la Casa Blanca. Nigel Farage, líder de Reform UK, ha pasado del apoyo inicial a afirmar que Gran Bretaña no debería involucrarse. En Italia, los elogios de la Primera Ministra Giorgia Meloni a Trump se han enfriado, mientras que su adjunto Matteo Salvini rechazó los llamamientos para patrullar el Estrecho de Ormuz. El partido Alternativa para Alemania (AfD) de Alemania, que anteriormente abrazó el movimiento MAGA, ahora está lidiando con divisiones internas sobre su alineación con Estados Unidos.
No podemos ser el perro faldero de una política de 'América Primero' si destruye empleos alemanes.
— Peter Felser, legislador sénior de AfD.
BMW advierte de un impacto de 1.000 millones de euros en beneficios por los aranceles
La tensión es más visible en el sector corporativo europeo, que está altamente expuesto a los cambios comerciales globales. El fabricante de automóviles alemán BMW advirtió que los aranceles impuestos por EE. UU. y China podrían restar aproximadamente 1.000 millones de euros de sus beneficios este año, lo que subraya cómo las políticas proteccionistas se traducen directamente en daños financieros para las multinacionales europeas. Esta vulnerabilidad es sistémica; en 2025, por ejemplo, Asia representó el 41% de las ventas de Mercedes-Benz. Esta fuerte dependencia de los mercados extranjeros, una característica del modelo económico europeo, hace que sus empresas más grandes sean particularmente sensibles a la fricción geopolítica y las interrupciones comerciales, obligándolas a una difícil elección entre las alianzas internacionales y la estabilidad económica interna.