Análisis de mercado: ¿Rebote o trampa?
Con las acciones un 15% por debajo de su máximo, los inversores que esperan un suelo rápido podrían verse decepcionados, ya que los patrones históricos de crisis sugieren que los mercados podrían caer otro 20% antes de encontrar un soporte.
"Si bien la velocidad de la corrección actual recuerda a los suelos de crisis pasadas, indicadores clave como los diferenciales de crédito y la volatilidad aún no se encuentran en niveles que señalen un suelo duradero", afirmó Michael Hartnett, estratega jefe de inversiones de Bank of America.
El índice de volatilidad CBOE (VIX) cerró en 28, elevado pero por debajo de los niveles de 40+ que han marcado suelos anteriores. El rendimiento sectorial fue ampliamente negativo, con las acciones de tecnología y consumo discrecional liderando las caídas, bajando más del 2% cada una, mientras que los sectores defensivos como los servicios públicos y el consumo básico registraron pérdidas menores, por debajo del 1%.
La pregunta clave para los inversores es si la actual desaceleración seguirá el guion histórico de una recuperación brusca en forma de V o si la inflación persistente y las tensiones geopolíticas conducirán a un mercado bajista más prolongado. La próxima publicación de los datos del IPC la semana que viene será el próximo catalizador importante que aportará claridad sobre el frente de la inflación e influirá en la trayectoria de la política de la Reserva Federal.
El análisis de crisis de mercado pasadas, desde la crisis financiera de 2008 hasta las ventas masivas provocadas por la pandemia de 2020, muestra que, aunque los suelos suelen ser rápidos, también son severos. En 2008, el S&P 500 no tocó fondo hasta que cayó más de un 50% desde su máximo. Aunque no hay dos crisis idénticas, el entorno actual comparte algunas características con desaceleraciones pasadas, incluida una Reserva Federal agresiva y una desaceleración del crecimiento económico.
Las señales entre activos también indican precaución. El rendimiento del Tesoro estadounidense a 10 años se ha mantenido obstinadamente alto, cotizando en torno al 4,5%, lo que presiona las valoraciones de las acciones. Mientras tanto, el índice del dólar estadounidense (DXY) se ha fortalecido por encima de 105, lo que refleja una huida hacia la seguridad que suele acompañar al estrés del mercado de valores. El oro también ha visto entradas de capital, subiendo a 2.100 dólares la onza.
El volumen de negociación ha estado aproximadamente un 10% por encima de la media de 20 días, lo que indica que la convicción entre los vendedores sigue siendo alta. La línea de avance/descenso, una medida de la amplitud del mercado, también sigue marcando nuevos mínimos, lo que sugiere que la presión de venta es generalizada y no se concentra únicamente en unos pocos nombres de gran capitalización. Hasta que no haya una señal clara de capitulación por parte de los vendedores y un giro decisivo en los datos económicos clave, el camino de menor resistencia para las acciones podría seguir siendo a la baja.
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.