Serbia recorta un 60% el impuesto especial sobre el petróleo crudo
Para aislar su mercado interno de los choques energéticos internacionales, el gobierno serbio implementará una reducción acumulada del 60% en los impuestos especiales sobre el petróleo crudo. El presidente Aleksandar Vucic confirmó la medida el 20 de marzo de 2026, afirmando que era necesaria para compensar los efectos del conflicto israelo-estadounidense con Irán. La decisión, que sigue a un recorte del 20% promulgado la semana anterior, subraya la voluntad del gobierno de sacrificar ingresos fiscales para mantener precios estables del combustible para consumidores y empresas.
Belgrado despliega topes de precios y 40.000 toneladas de reservas de diésel
El recorte de impuestos es un componente de una estrategia multifacética para asegurar el suministro de energía del país. Un día antes, el 19 de marzo, el gobierno extendió la prohibición de exportación de diésel, gasolina y petróleo crudo hasta el 2 de abril. Al mismo tiempo, autorizó la liberación de 40.000 toneladas de diésel de las reservas nacionales para proteger el mercado. Estas medidas complementan un tope de precios en la gasolina y el diésel que ha estado vigente desde principios de 2022, destacando un período sostenido de intervención estatal. La vulnerabilidad energética de Serbia se ve aún más acentuada por su dependencia de Rusia para el 90% de su consumo de gas, con un acuerdo de suministro a punto de expirar que añade urgencia a su búsqueda de estabilidad a largo plazo.
La intervención refleja un cambio europeo más amplio hacia la seguridad económica
Las acciones decisivas de Serbia ejemplifican un giro estratégico más amplio que se está produciendo en toda Europa, donde la seguridad económica se prioriza cada vez más sobre la liberalización del mercado. Impulsados por las recientes crisis globales, incluida la pandemia y las crisis energéticas, los responsables políticos europeos están reviviendo la política industrial para proteger sectores estratégicos. El enfoque se ha desplazado hacia la construcción de resiliencia y la reducción de dependencias críticas, incluso a expensas de la eficiencia de costos a corto plazo. Al gestionar directamente los precios y el suministro de combustible, la política de Belgrado es un claro ejemplo de un estado que actúa para amortiguar su economía frente a la volatilidad geopolítica, una tendencia que está remodelando la gobernanza económica en toda la UE.