Las acciones caen a un mínimo de cuatro meses mientras la guerra desencadena una venta masiva
Los mercados bursátiles mundiales cayeron a un mínimo de cuatro meses el 22 de marzo, ya que un shock petrolero provocado por la guerra en Oriente Medio se propagó por los mercados financieros. Los inversores reaccionaron a la amenaza de interrupciones prolongadas del suministro de energía desprendiéndose de activos expuestos a la inflación, lo que provocó una venta masiva generalizada tanto en acciones como en bonos. La acción del mercado señala una creciente preocupación de que los problemas logísticos sostenidos, particularmente a través de puntos críticos como el Estrecho de Ormuz, crearán presiones de precios persistentes en la economía global.
El conflicto crea un piso de inflación permanente, poniendo fin a la era del dinero barato
Si bien las reacciones iniciales del mercado se centran en el aumento inmediato del precio del petróleo, se está produciendo un cambio estructural más profundo que apunta al fin de una era de dinero barato. El conflicto ha expuesto la fragilidad de las cadenas de suministro de energía globales, obligando a las naciones a pasar de un modelo de eficiencia de costos a uno de seguridad energética y autosuficiencia. Este cambio hacia la desglobalización de los mercados de energía es intrínsecamente inflacionario, ya que el almacenamiento estratégico y la política industrial dirigida por el Estado priorizan el control sobre el costo. Se espera que esta dinámica cree un piso de inflación permanentemente más alto, desmantelando el entorno de baja inflación que prevaleció durante gran parte del período posterior a 2008.
El manual de los bancos centrales posterior a 2008 ahora está restringido
La nueva realidad de una inflación estructuralmente más alta invalida el manual de los bancos centrales utilizado desde la crisis financiera de 2008. De 2008 a 2021, la inflación global promedio por debajo del 3% permitió a los bancos centrales implementar políticas monetarias ultralaxas, como tasas de interés cercanas a cero y una flexibilización cuantitativa agresiva, que impulsaron ganancias históricas en acciones, bonos y criptomonedas. Con un piso de inflación más alto, los formuladores de políticas ya no tienen la misma capacidad para inyectar liquidez para apoyar el crecimiento económico o los precios de los activos. Según las estimaciones de SBI Research, cada aumento de 10 dólares por barril en los precios del petróleo crudo podría elevar la inflación entre 35 y 40 puntos básicos, lo que endurecería esta restricción. Para los inversores, esto señala un nuevo régimen de rendimientos más restringidos y una mayor volatilidad en todas las clases de activos.