Las acciones de Nvidia Corp. han registrado dos pérdidas trimestrales consecutivas, un hecho poco frecuente que ha borrado su prima de valoración sobre el S&P 500 por primera vez en 13 años y ha enviado una señal de advertencia a los inversores. Tras una liquidación que ha hecho caer la acción casi un 20 % desde su máximo de octubre, Nvidia cotiza ahora a 19,7 veces los beneficios futuros, justo por debajo del múltiplo del S&P 500 de 20,3, según datos de Barron's y Reuters.
"Cotizar a un múltiplo inferior al del S&P 500, creo que es una decisión fácil de tomar", afirmó Art Hogan, estratega jefe de mercado de B. Riley Wealth, sugiriendo que la caída de la valoración presenta una oportunidad de compra.
El desplome ha borrado más de 800.000 millones de dólares de la capitalización bursátil de Nvidia, que ahora se sitúa en aproximadamente 4 billones de dólares. Este descenso se produce a pesar de que la empresa ha presentado unos resultados de récord, incluidos unos ingresos en el cuarto trimestre de 68.100 millones de dólares, un 73 % más que el año anterior, y unas ventas de centros de datos de 62.300 millones de dólares, un 75 % más.
La desconexión entre una valoración a la baja y un sólido rendimiento financiero pone de relieve la profunda incertidumbre de los inversores sobre la rentabilidad a largo plazo de la inteligencia artificial. Mientras que los analistas prevén un crecimiento de los beneficios superior al 70 % para Nvidia este año fiscal, frente a solo el 19 % del S&P 500 en general, el mercado se pregunta si el gasto masivo en infraestructura de IA se traducirá en beneficios sostenidos.
### Vientos en contra macroeconómicos y angustia por la IA
La reciente presión sobre las acciones de Nvidia se debe a una combinación de temores macroeconómicos y preocupaciones específicas del sector. La ansiedad generalizada del mercado ante una posible guerra en Oriente Medio ha hecho subir los precios del petróleo, alimentando el temor a la inflación que podría llevar a los bancos centrales a subir los tipos de interés. Esto ha provocado una liquidación en todo el sector tecnológico, especialmente sensible a la subida de tipos.
Al mismo tiempo, los inversores están perdiendo la paciencia con el ritmo de retorno de las inversiones en IA. Los principales clientes de Nvidia, como Microsoft, Alphabet y Amazon, se están gastando miles de millones en infraestructura de IA, pero la recompensa en términos de aumento de ingresos y beneficios está tardando más de lo que algunos esperaban. Esta "angustia por la IA" ha provocado una reevaluación de todo el sector, y los inversores ya no están dispuestos a pagar múltiplos máximos ni siquiera por empresas de alto crecimiento.
### Los argumentos alcistas de Wall Street perduran
A pesar de la venta masiva, los analistas de Wall Street siguen siendo abrumadoramente optimistas sobre las perspectivas de Nvidia, señalando su posición dominante en el mercado y la demanda incesante de sus chips. Los objetivos de precios de los principales bancos siguen estando significativamente por encima del precio actual, con Bank of America fijando un objetivo de 300 dólares y Barclays de 275 dólares.
La tesis alcista se basa en un gasto de capital previsto en IA de 700.000 millones de dólares por parte de los hiperescaladores para 2026. Con una cuota estimada del 85 % del mercado de GPU, Nvidia está posicionada para captar la mayor parte de este gasto. El reciente evento GTC de la compañía reforzó aún más esta visión, con la dirección sugiriendo que los ingresos por chips de IA podrían alcanzar hasta 1 billón de dólares hasta 2027.
Por lo tanto, el reajuste actual de la valoración parece estar impulsado más por los temores del mercado externo que por un deterioro fundamental del negocio de Nvidia. Para los inversores, la cuestión clave es si los riesgos competitivos, destacados por operadores como Dennis Dick de Triple D Trading, que señala que "todo está cambiando muy rápido", se materializarán antes de la próxima oleada de crecimiento impulsada por la IA. Aunque la visión del CEO Jensen Huang de una valoración de 10 billones de dólares puede parecer lejana, la solidez financiera subyacente de la empresa y su dominio del mercado presentan un caso convincente para no apostar contra ella.
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento en materia de inversión.