Japón exige una segunda liberación de 80 millones de barriles mientras el Brent supera los 100 dólares
La Asociación Petrolera de Japón está instando al gobierno a autorizar una segunda liberación de sus reservas estratégicas de petróleo, solicitando un despliegue de aproximadamente 80 millones de barriles. Esta acción igualaría la escala de la liberación inicial anunciada el 13 de marzo y es una respuesta directa a la escalada de riesgos de seguridad energética causada por la interrupción sostenida del transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz.
La crisis ha impulsado el precio de referencia mundial del crudo Brent de 72,48 dólares por barril el 27 de febrero a más de 108 dólares, con precios que ahora se mantienen firmemente por encima del nivel de los 100 dólares. Para la primera liberación, el gobierno de Japón exigió que el petróleo se vendiera según los Precios de Venta Oficiales (OSP) anteriores al conflicto y advirtió a las refinerías nacionales contra el aprovechamiento, con la intención de que los beneficios de costos se transmitieran directamente a los consumidores.
La estrategia de diversificación cambia el enfoque a las Américas
Frente a una vulnerabilidad de suministro aguda expuesta por el cierre de Ormuz, la industria petrolera de Japón persigue una diversificación fundamental de sus importaciones de energía. El jefe de la asociación petrolera describió el cierre efectivo del estrecho como un evento imprevisto que ha desencadenado una crisis energética global, añadiendo urgencia a la búsqueda de fuentes de crudo alternativas.
América del Norte ha sido identificada como un objetivo principal para el nuevo suministro, y la asociación sugiere inversión directa para expandir la capacidad de producción de crudo de Alaska. Además, naciones latinoamericanas como Ecuador, Colombia y México están siendo evaluadas como proveedores viables a largo plazo. Subrayando su giro estratégico, la asociación afirmó que Japón no tiene planes de aumentar las compras de crudo ruso, aparte de sus compromisos existentes con el proyecto Sajalín-2.
La respuesta global se fragmenta mientras la AIE coordina las liberaciones
Las medidas nacionales de Japón son parte de un esfuerzo internacional más amplio, aunque fragmentado, para gestionar la crisis energética. La Agencia Internacional de Energía (AIE) ha coordinado una liberación inmediata de 108,6 millones de barriles de petróleo de naciones de Asia y Oceanía para ayudar a estabilizar el mercado global. Sin embargo, estas acciones del lado de la oferta avanzan sin un plan militar o diplomático unificado para asegurar la vital vía marítima.
A pesar de los llamamientos de Estados Unidos a sus aliados para que contribuyan con activos navales para proteger el transporte marítimo, Japón, junto con Australia y Corea del Sur, hasta ahora se ha negado a comprometer buques de guerra con el Estrecho de Ormuz. Esta vacilación diplomática ejerce una mayor presión sobre las intervenciones del mercado, como las liberaciones de reservas. El jefe de la AIE, Fatih Birol, ha advertido que tales medidas son solo una solución temporal y que la restauración de flujos energéticos estables depende completamente de la reapertura del estrecho.