Los mercados emergentes impulsan la compra de oro, las tenencias alcanzan el 26% de las reservas
La demanda de oro de los bancos centrales no es una tendencia global uniforme, sino un impulso concentrado de las economías emergentes. El análisis de CICC que abarca el período desde el cuarto trimestre de 2021 hasta el cuarto trimestre de 2025 muestra que países como China, Polonia, Turquía e India fueron importantes acumuladores del metal precioso. En marcado contraste, los bancos centrales de las naciones desarrolladas, incluidos EE. UU., Italia y Francia, mantuvieron estables sus reservas de oro, mientras que Alemania y Kazajistán realizaron reducciones menores. Esta divergencia culminó en un hito importante en 2025: la participación del oro en las reservas de los bancos centrales mundiales subió al 26%, superando el valor de las tenencias de bonos del Tesoro de EE. UU. por primera vez en 30 años. El cambio subraya un giro estratégico hacia activos tangibles, particularmente entre las economías con tipo de cambio no flotante, en lugar de una huida mundial hacia el oro por parte de todas las instituciones oficiales.
La volatilidad del 19% del oro desafía la narrativa de refugio seguro
A pesar de su reputación como activo de refugio seguro, el oro exhibe una volatilidad de precios significativa. Los datos de 1971 a 2025 revelan una volatilidad diaria del 19%, una cifra comparable al índice Nasdaq 100 y superior a las acciones de los mercados emergentes y desarrollados de MSCI. La acción reciente del precio confirma este riesgo, con el oro cayendo aproximadamente un 13% desde su máximo récord de casi 5.600 dólares por onza en enero de 2026. Sin embargo, esta volatilidad enmascara su función principal en las carteras institucionales: la diversificación. La correlación históricamente débil del oro con las acciones y los bonos lo convierte en una herramienta poderosa para reducir el riesgo general de la cartera. Un estudio de 2020 del Banco de Pagos Internacionales (BIS) incluso sugirió que una asignación promedio del 22% al oro podría minimizar el riesgo de inversión para los gestores de reservas, explicando su atractivo a pesar de las oscilaciones de precios.
La demanda minorista y los nuevos participantes proporcionan un piso al mercado
Si bien el ritmo de compra de los bancos centrales establecidos puede estar moderándose, nuevas fuentes de demanda están proporcionando un piso sólido para los precios. Los inversores minoristas, particularmente en Asia, se han convertido en una fuerza formidable. En 2025, solo las mujeres chinas compraron 432 toneladas de lingotes y monedas de oro, lo que representa un aumento del 28% con respecto al año anterior y un tercio de la demanda global. Este apetito minorista se alimenta de la falta de atractivas alternativas de inversión internas. Simultáneamente, el Consejo Mundial del Oro señala que nuevos actores institucionales están entrando en el mercado. Los bancos centrales de Guatemala, Indonesia y Malasia han iniciado o reanudado recientemente las compras de oro, impulsados por estrategias a largo plazo de desdolarización y cobertura geopolítica. Esta creciente base de compradores sugiere que la demanda subyacente sigue siendo robusta, capaz de absorber las caídas de precios y apoyar el mercado durante los períodos de consolidación.