Los precios del oro subieron un 3 % el martes, rompiendo decisivamente el nivel de 4.600 dólares por onza, mientras la escalada de tensiones en Oriente Medio impulsaba la búsqueda de refugio y reforzaba el atractivo del metal como cobertura contra la inflación.
El movimiento representa una ruptura técnica significativa para el metal precioso, que ha visto fortalecerse su correlación con el aumento de los precios del petróleo en las últimas semanas. "Los recortes de tasas de interés que la Fed promulgue este año dependerán de los datos más recientes, por lo que tendremos que ver a dónde nos llevan esos datos", señaló Gary Wagner, editor de TheGoldForecast.com, en una entrevista reciente con Kitco News, enfatizando que los factores macroeconómicos siguen siendo una variable clave.
Este último repunte se basa en el impulso observado durante todo el año. Mientras que el oro al contado cotizaba cerca de los 2.700 dólares por onza hace apenas unos días, el fuerte aumento hacia la marca de los 4.600 refleja un cambio significativo en el sentimiento de los inversores. El Foro Económico Mundial destacó recientemente el conflicto armado como el principal riesgo global para 2025, una visión que sustenta el caso estratégico para mantener activos refugio como el oro.
La ruptura por encima de los 4.600 dólares pone en el foco los objetivos de los analistas a largo plazo. Goldman Sachs ha pronosticado que el oro alcanzará los 2.910 dólares por onza para finales de 2025 y potencialmente los 3.000 para mediados de 2026. Wagner sugirió una trayectoria similar basada en ciclos de repunte anteriores, señalando que un repunte de 400 a 500 dólares desde los mínimos recientes podría impulsar el oro hacia la marca de los 3.000 dólares. La persistente incertidumbre geopolítica y el potencial de aranceles inflacionarios bajo la administración estadounidense entrante se ven como los principales motores de esta perspectiva.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento de inversión.