El enfrentamiento por Groenlandia eleva los sondeos de Frederiksen en 5 puntos
Una crisis de política exterior ha brindado a la Primera Ministra danesa, Mette Frederiksen, un salvavidas político. Tras los renovados esfuerzos del expresidente de EE. UU. Donald Trump en enero para afirmar el control sobre Groenlandia, los índices de aprobación de Frederiksen subieron 5 puntos porcentuales casi de la noche a la mañana. Este aumento la impulsó a convocar elecciones generales anticipadas para el 24 de marzo, un movimiento estratégico para aprovechar su recién encontrado apoyo. Antes del incidente de Groenlandia, su partido socialdemócrata estaba languideciendo cerca de mínimos históricos de alrededor del 21%, una caída significativa del 27,5% de participación obtenida en las elecciones de 2022. Frederiksen ahora hace campaña con la plataforma de proporcionar "liderazgo estable" en un mundo inestable, presentándose como defensora de la soberanía danesa.
El nuevo impuesto sobre la riqueza del 0,5% divide a la élite empresarial danesa
En un intento por atraer a los votantes de izquierda, Frederiksen ha propuesto un controvertido impuesto sobre la riqueza del 0,5% sobre los activos individuales que superen los 25 millones de coronas (aproximadamente 3 millones de libras esterlinas). Los ingresos se destinarán a gastos sociales, incluida la reducción del tamaño de las clases de primaria. Esta política ha desencadenado una reacción rápida y severa por parte de la cúpula empresarial del país. Ejecutivos de gigantes industriales como la empresa naviera Maersk, el fabricante de turbinas eólicas Vestas y el fabricante de juguetes Lego han condenado públicamente el impuesto, advirtiendo que podría sofocar la inversión, la creación de empleo y la competitividad general. Este retroceso pone de manifiesto una tensión creciente entre la agenda social del gobierno y los intereses de la comunidad empresarial de Dinamarca antes de las elecciones.
Las tensiones árticas sin resolver señalan una mayor incertidumbre en el mercado
La fricción geopolítica sobre Groenlandia, un territorio danés de importancia estratégica en el Ártico, está lejos de resolverse. Funcionarios daneses han confirmado que un grupo de trabajo con EE. UU. está abordando el problema, pero no creen que el interés estadounidense en el territorio haya desaparecido. Esta tensión continua introduce una capa de incertidumbre para los inversores, particularmente en sectores relacionados con la defensa, los recursos árticos y el comercio transatlántico. Frederiksen ha utilizado la crisis para posicionar a Dinamarca como una "potencia media" clave y un firme aliado de la OTAN, habiendo donado ya toda la artillería del país a Ucrania. Su estilo de liderazgo, aunque popular en una crisis, crea una volatilidad potencial en las relaciones con EE. UU. dependiendo del resultado de las elecciones de ambos países.