La Fed prioriza la estabilidad financiera sobre la inflación impulsada por el petróleo
Según un informe de investigación de CICC del 25 de marzo, es poco probable que la Reserva Federal persiga un endurecimiento monetario agresivo en respuesta al shock del precio del petróleo causado por el conflicto en Irán. En cambio, la principal preocupación del banco central es la fragilidad de los mercados financieros estadounidenses, particularmente los riesgos interconectados en los sectores de software de IA y crédito privado. El informe señala que, si bien los precios del petróleo han aumentado, la amenaza más significativa es una posible crisis de mercado desencadenada por el endurecimiento de las condiciones financieras. Este punto de vista está respaldado por el comportamiento inusual de los bonos del Tesoro de EE. UU., un activo tradicional de refugio seguro. Tras el conflicto, el rendimiento del Tesoro a 10 años subió al 4,3 %, lo que indica una disminución en su seguridad percibida y resalta la tensión subyacente del mercado.
El riesgo de 'efecto de segunda ronda' del shock petrolero es limitado
El análisis de CICC se basa en la opinión de que el actual aumento del precio del petróleo no generará "efectos de segunda ronda" significativos, un escenario en el que los aumentos iniciales de los precios de la energía conducen a una inflación más amplia en salarios y servicios básicos. Dado que las expectativas de inflación en EE. UU., Europa y China permanecen relativamente ancladas, se espera que los bancos centrales "ignoren" el shock temporal de precios. Este enfoque, conocido como el "Principio de Atenuación", permite a los responsables de la política monetaria evitar reaccionar a la volatilidad a corto plazo a menos que altere fundamentalmente las perspectivas de inflación a largo plazo. El informe sostiene que, dado que no existen las condiciones para una espiral salarios-precios persistente, la justificación de un ciclo de endurecimiento generalizado es débil.
Los bancos centrales adoptarán caminos de flexibilización divergentes
Si bien la tendencia global se inclinará hacia la acomodación, CICC proyecta políticas monetarias divergentes entre las principales economías. Se anticipa que la Reserva Federal adoptará una postura relativamente moderada, con posibles recortes de tasas en la segunda mitad de 2026 para aislar la economía de la inestabilidad financiera. En contraste, el Banco Central Europeo (BCE) podría ser más agresivo, limitado por su mandato único de controlar la inflación y la mayor dependencia de Europa de la energía extranjera. Mientras tanto, China posee un espacio de política significativo para contrarrestar el shock. Su entorno de baja inflación y sus sólidas cadenas de suministro permiten una flexibilización contracíclica para estimular la demanda interna, utilizando la presión de los precios externos como una oportunidad para alejarse de un ciclo deflacionario.