La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de EE. UU. actualizó el 23 de marzo su "Lista Cubierta" reglamentaria, añadiendo los routers de consumo de fabricación extranjera y prohibiendo que cualquier modelo nuevo reciba la autorización necesaria para su importación y venta en Estados Unidos. La norma no afecta a los modelos existentes, previamente autorizados, que ya están en el mercado o en los hogares de los consumidores. La acción se basa en una determinación de seguridad nacional que concluyó que estos dispositivos representan un riesgo significativo.
Doy la bienvenida a esta determinación de seguridad nacional de la Rama Ejecutiva, y me complace que la FCC haya añadido ahora a la Lista Cubierta de la FCC los routers de producción extranjera, que se encontró que planteaban un riesgo de seguridad nacional inaceptable.
— Brendan Carr, Presidente de la FCC.
La prohibición interrumpe la cadena de suministro global de casi todas las marcas
Esta política crea un desafío inmediato y sustancial para la industria de redes domésticas, ya que casi todos los routers de consumo vendidos en EE. UU. son al menos parcialmente fabricados o ensamblados en el extranjero. La definición de la FCC de "fabricado en el extranjero" es amplia, abarcando cualquier etapa importante del proceso, desde el diseño hasta la fabricación. Esto afecta no solo a gigantes extranjeros como TP-Link (China) y Asus (Taiwán), sino también a empresas con sede en EE. UU. como Netgear, Belkin y Cisco, que dependen en gran medida de las instalaciones de producción en Asia, particularmente en Vietnam, Tailandia y Taiwán. La decisión sigue a una serie de acciones similares, incluida una ley de 2021 dirigida a empresas chinas como Huawei y ZTE, que señalan un esfuerzo sostenido de EE. UU. para asegurar su cadena de suministro tecnológico.
El mandato de deslocalización podría remodelar el mercado de routers de EE. UU.
La FCC ha establecido un camino para que las empresas obtengan acceso temporal al mercado a través de una "aprobación condicional", pero los requisitos son estrictos. Los solicitantes deben proporcionar información detallada sobre su estructura corporativa y cadena de suministro, y de manera crucial, presentar un plan para "deslocalizar la fabricación a EE. UU.". Esta condición transforma eficazmente una regulación de seguridad en una poderosa herramienta para la política industrial, presionando a las empresas a reubicar la producción en el país. Para los inversores, esto crea una división clara entre las empresas capaces y dispuestas a invertir en la fabricación en EE. UU. y aquellas excluidas del mercado. La prohibición también podría ralentizar la adopción en EE. UU. de tecnologías de próxima generación como Wi-Fi 7 y Wi-Fi 8, lo que podría conducir a precios más altos para los consumidores a medida que disminuye la competencia.