La actividad empresarial se tambalea mientras la confianza se desploma
El impacto económico de la guerra en Irán se está haciendo evidente en la eurozona, con datos recientes del 24 de marzo que muestran una desaceleración marcada. El PMI de servicios de la UE se deslizó a un mínimo de 10 meses de 50,5, lo que indica que el sector más grande del bloque se acerca al estancamiento. Esto sigue a una encuesta de la Comisión Europea del 23 de marzo que reveló que la confianza del consumidor se desplomó a -16,3 desde un -12,3 revisado en febrero, marcando una de las caídas más pronunciadas registradas.
Este colapso del sentimiento refleja los temores de los hogares sobre el aumento de los precios de la energía y la incertidumbre económica más amplia causada por el conflicto. El fuerte deterioro tanto de la actividad empresarial como de la moral del consumidor señala un lastre significativo para la economía de la eurozona, contribuyendo directamente al declive del euro frente al dólar estadounidense.
El choque energético impulsa la inflación por encima del 4%
El conflicto ha desencadenado un grave choque energético, interrumpiendo las cadenas de suministro globales y disparando los precios. La interrupción del transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz, que maneja aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo, ha sido un impulsor principal. El crudo Brent subió brevemente por encima de los 110 dólares por barril a principios de marzo y continúa cotizando por encima de los 100 dólares. Los precios del gas natural europeo casi se duplicaron en cuestión de días a medida que los mercados reaccionaron al aumento del riesgo geopolítico.
Este pico en los costes energéticos está alimentando directamente las preocupaciones inflacionarias. Según el modelado de Oxford Economics, un escenario severo con precios de la energía altos y sostenidos podría empujar la inflación de la eurozona por encima del 4% y reducir el PIB del bloque en un 1%. La presión de los precios es particularmente aguda para las industrias que consumen mucha energía, como las químicas y los metales, lo que erosiona su competitividad global y amenaza con recortes de producción.
Las 'campanas de alarma de estanflación' confrontan al BCE
La combinación de un crecimiento lento y una inflación en rápido aumento ha llevado a los analistas a hacer sonar las alarmas de estanflación, un entorno económico desafiante de producción estancada y altas presiones sobre los precios. Esta dinámica crea un dilema político significativo para el Banco Central Europeo (BCE).
Los datos están 'haciendo sonar las campanas de alarma de estanflación'.
— Chris Williamson, S&P Global
El BCE suele pasar por alto los choques energéticos a corto plazo, pero los responsables políticos han indicado que actuarán con contundencia subiendo los tipos de interés si los riesgos de inflación se arraigan. Tal movimiento frenaría aún más el crecimiento económico en un momento en que la actividad ya está disminuyendo, lo que obligaría al banco central a elegir entre controlar la inflación y apoyar la economía.