La UE recorta las perspectivas de crecimiento para 2026 y advierte de estanflación
Los ministros de finanzas de la Unión Europea emitieron una severa advertencia sobre un potencial "shock estanflacionario" para la economía de la eurozona, resultado directo de la guerra de Irán que sacude los mercados energéticos. Tras una reunión el viernes, el jefe de economía de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, describió nuevos escenarios donde el crecimiento de la UE en 2026 podría ser 0,4 puntos porcentuales inferior al 1,4% proyectado el pasado noviembre, con una inflación que aumentaría hasta un punto porcentual. Esto situaría el crecimiento alrededor del 1,0% y la inflación por encima del 3%.
En un escenario de interrupción más grave y prolongada, el daño económico se agudizaría, pudiendo recortar 0,6 puntos porcentuales del crecimiento tanto en 2026 como en 2027. Esta sombría perspectiva ya se está materializando en las previsiones nacionales; el Banco de España elevó su expectativa de inflación para 2026 al 3,0% desde el 2,1% previsto en diciembre, atribuyendo directamente la revisión al aumento de los costos energéticos.
La OCDE confirma el impacto global mientras el Brent supera los 104 dólares
El dolor económico no se limita a la eurozona. Un informe paralelo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advirtió que el conflicto "pondrá a prueba la resiliencia de la economía global". La organización ahora pronostica que la inflación en los países del G20 alcanzará el 4% hasta 2026, un total de 1,2 puntos porcentuales más que su estimación de diciembre. Esta presión inflacionaria es impulsada por el crudo Brent de referencia internacional, que ha subido más del 70% este año para cotizar a 104 dólares el barril.
El informe de la OCDE destacó que el Reino Unido es particularmente vulnerable, presentando la mayor revisión a la baja de cualquier economía importante. Recortó la previsión de crecimiento del Reino Unido para 2026 en 0,5 puntos porcentuales a solo el 0,5% y aumentó su proyección de inflación al 4%, citando la alta dependencia del país de las importaciones de energía y su limitada capacidad de almacenamiento de gas.
Los bancos centrales se enfrentan a decisiones políticas difíciles
La doble amenaza del crecimiento lento y la inflación creciente presenta un grave dilema político para los bancos centrales, incluido el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra. La necesidad urgente de anclar las expectativas de inflación choca con el riesgo de desencadenar una recesión más profunda si se suben los tipos de interés. Las esperanzas de recortes de tipos esta primavera se han desvanecido, y los responsables políticos ahora se ven obligados a permanecer vigilantes ante las crecientes presiones de precios.
Al mismo tiempo, los gobiernos tienen una capacidad fiscal limitada para proteger a los consumidores y las empresas. El presidente del Eurogrupo, Kyriakos Pierrakakis, afirmó que cualquier medida de apoyo debe ser "dirigida, justa y efectiva", pero también temporal. Con presupuestos ya tensos por shocks anteriores y un aumento en el gasto en defensa, la capacidad de estímulo a gran escala está severamente restringida, dejando a la economía europea expuesta a toda la fuerza del shock de los precios de la energía.