Saronic Technologies, el fabricante de buques autónomos con sede en Austin, anunció el martes una captación de capital de 1.750 millones de dólares, alcanzando una valoración de 9.250 millones de dólares. La empresa busca revolucionar la industria de defensa naval con un nuevo modelo para la manufactura estadounidense.
"En las últimas décadas, EE. UU. ha experimentado una erosión constante de su capacidad para construir barcos y fabricar infraestructura marítima crítica", señaló el CEO de Saronic, Dino Mavrookas, en un comunicado. "El nuevo capital acelerará la capacidad de Saronic para dar vida a ese modelo, generar clases de barcos autónomos y capacidades marítimas totalmente nuevas, y escalar la capacidad de construcción naval de EE. UU. en un cronograma no visto desde la Segunda Guerra Mundial".
Esta valoración sitúa a Saronic en la misma liga que los actores establecidos; para comparar, el valor empresarial total de Huntington Ingalls Industries, un astillero con raíces en el siglo XIX, es de aproximadamente 16.000 millones de dólares. Saronic está construyendo actualmente barcos autónomos de entre 6 y 180 pies de largo en instalaciones de Texas y Luisiana.
La masiva ronda de financiación subraya un cambio estratégico en el sector de la defensa, donde está surgiendo una nueva clase de contratistas "neo-prime" fuertemente financiados para desafiar a los incumbentes. Estas startups, que incluyen nombres como Anduril y Shield AI, están aprovechando el capital privado para desarrollar sistemas autónomos ágiles, centrados en el software y de menor coste, apuntando directamente a la escala de producción de los competidores globales.
El nuevo manual de defensa
Esta nueva ola de empresas de tecnología de defensa se centra en lo que el fundador de Mach Industries, Ethan Thornton, denomina combate "asimétrico". En lugar de igualar la producción manufacturera tradicional uno a uno, estas firmas priorizan el software avanzado y la autonomía para crear soluciones de defensa más eficientes y escalables. "La mayor parte del dinero y la mayoría de los neo-primes son en realidad 'software-first'", dijo Thornton a Barron's, enfatizando que este enfoque es necesario para contrarrestar la escala de la manufactura china.
Los inversores están prestando atención, inyectando miles de millones en estos proyectos. Wall Street también ha reconocido la tendencia, y los analistas señalan una clara preferencia del Departamento de Defensa por contratistas más ágiles. "Hemos visto apoyo a los nuevos participantes por parte del Departamento de Guerra, ya que han demostrado su capacidad para cumplir con los bajos costes, el alto volumen y la rapidez de entrega de municiones y sistemas de armas innovadores", escribió el analista de Truist, Michael Ciarmoli, en un informe reciente.
Aunque los contratistas de defensa tradicionales siguen teniendo un buen desempeño —el ETF iShares Aerospace & Defense (ITA) subió un 38% en el último año—, ahora se enfrentan a una nueva forma de competencia. El desafío para los contratistas principales establecidos como Lockheed Martin y Northrop Grumman es adaptarse a la amenaza que representan estas startups bien capitalizadas y de rápida innovación.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento de inversión.