El regulador apunta a la 'involución' tras la reunión del 26 de marzo
El principal regulador del mercado de China está señalando una oposición formal contra la competencia interna destructiva que ha definido a las industrias clave. El 26 de marzo, la Administración Estatal para la Regulación del Mercado (SAMR) celebró un simposio centrado en la competencia justa con ejecutivos de importantes empresas, incluidos el fabricante de baterías CATL, el fabricante de automóviles BYD y la plataforma tecnológica Meituan. La agencia declaró su intención de fortalecer la aplicación de la normativa antimonopolio y abordar específicamente la competencia de "involución", un término que describe rivalidades domésticas hipercompetitivas y de suma cero que a menudo conducen a guerras de precios perjudiciales.
Esta iniciativa surge tras un año de mayor supervisión. En 2025, los reguladores chinos concluyeron 22 casos de monopolio y revisaron 706 solicitudes de fusión, al tiempo que abrieron 96 investigaciones sobre abusos de poder administrativo que restringían la competencia. El nuevo enfoque en la "involución" sugiere un enfoque más dirigido para mejorar la salud del mercado interno y preparar a las empresas chinas para una expansión internacional sostenible.
Las guerras de precios exprimieron los beneficios a pesar de la 'Velocidad China'
La represión aborda una paradoja en el corazón del ascenso industrial de China. La feroz competencia interna, particularmente en el sector de los vehículos eléctricos, ha fomentado una innovación y eficiencia notables, apodadas la "Velocidad China". Empresas como BYD han aprovechado este entorno para desarrollar rápidamente nuevos modelos y comprimir costes. Sin embargo, este mismo entorno ha desencadenado implacables guerras de precios que erosionan los márgenes de beneficio y plantean preocupaciones sobre la sostenibilidad a largo plazo y la calidad del producto.
Los reguladores chinos han actuado previamente para frenar estas guerras de precios, preocupados de que los fabricantes escatimaran en seguridad vehicular para seguir siendo competitivos. Si bien la intensa competencia ha convertido a China en un líder mundial en la fabricación de vehículos eléctricos, representando aproximadamente el 30% de la producción global, la presión sobre los márgenes resultante ahora se considera un riesgo sistémico que socava el objetivo de un desarrollo de alta calidad.
El cambio de política se alinea con un reequilibrio económico más amplio
La acción de la SAMR no es un evento aislado, sino parte de un giro estratégico más amplio en la política económica de China. En marzo de 2026, el Fondo Monetario Internacional (IMF) destacó la necesidad de que China reequilibre su economía dando un mayor papel a las fuerzas del mercado y desviando los recursos de las subvenciones industriales hacia áreas que impulsen el consumo interno. El FMI señaló específicamente la "campaña anti-involución de China para reducir la sobreinversión" como una medida útil.
Al frenar la competencia destructiva, Pekín aspira a crear un mercado interno más estable donde las empresas puedan competir por la innovación y la calidad, no solo por el precio. Esto fomenta balances más saludables y posiciona mejor a campeones nacionales como CATL y BYD para competir globalmente sobre una base más sostenible, yendo más allá de una ventaja puramente de coste a una basada en la tecnología y el valor de la marca.