Las plataformas eliminan 37.000 videos bajo el nuevo mandato
El principal regulador de internet de China está implementando una iniciativa integral para estandarizar las etiquetas de contenido en las plataformas de videos cortos, convirtiéndolo en un paso obligatorio para todas las nuevas subidas. La Administración del Ciberespacio de China (CAC) declaró que la medida apunta a la propagación de contenido engañoso, incluyendo narrativas ficticias, marketing escenificado y medios generados por IA, los cuales, según afirma, han perturbado el orden social al no estar etiquetados. El regulador señaló que las normas inconsistentes entre plataformas han permitido que dicho contenido prolifere.
En respuesta a la directiva, seis de las plataformas más grandes de China —Douyin, Kuaishou (01024.HK), Tencent (00700.HK), Xiaohongshu, Bilibili (09626.HK) y Weibo (09898.HK)— ya han comenzado una limpieza. Durante el último mes, estas compañías eliminaron colectivamente más de 37.000 videos no conformes, sancionaron más de 3.400 cuentas y agregaron etiquetas adecuadas retroactivamente a más de 600.000 videos existentes. La CAC ha advertido que realizará inspecciones y penalizará estrictamente a cualquier plataforma o cuenta que no cumpla con los nuevos estándares en el futuro.
Aumentan los costos de cumplimiento para los gigantes tecnológicos
Las nuevas regulaciones introducen cargas operativas y de cumplimiento significativas para las empresas de medios que cotizan en bolsa en China. Para firmas como Kuaishou, Tencent y Bilibili, el requisito de moderar y etiquetar todo el contenido —tanto nuevo como existente— se traduce directamente en mayores costos. Hacer que el etiquetado de contenido sea una parte obligatoria del proceso de publicación añade una capa de fricción para los creadores, lo que podría afectar el volumen y la espontaneidad del contenido generado por los usuarios.
Para los inversores, el riesgo principal es el potencial de una disminución en la participación del usuario, una métrica crítica para estas plataformas impulsadas por la publicidad. Un entorno de contenido más restrictivo y un flujo de trabajo de publicación más engorroso podrían conducir a una disminución en la actividad del usuario. Esto, a su vez, puede afectar negativamente los ingresos por publicidad y ejercer una presión a la baja sobre el rendimiento de las acciones de las empresas afectadas a medida que navegan por el panorama regulatorio más estricto.