El banco central de Brasil ha realizado su mayor compra de oro en más de dos décadas, duplicando sus tenencias en 2025 y señalando un cambio más amplio entre los mercados emergentes para diversificarse fuera del dólar estadounidense.
El banco central de Brasil duplicó sus tenencias de oro en 2025, convirtiendo al metal en su segundo activo de reserva y reflejando una tendencia creciente de desdolarización entre los bancos centrales mundiales. La compra, revelada en el informe anual del banco central el 31 de marzo de 2026, eleva las reservas de oro del país al nivel más alto en más de 25 años.
"La medida muestra un claro giro estratégico para cubrirse contra el riesgo denominado en dólares y la inflación", dijo María Alves, estratega senior de LatAm Invest, en una nota. "Es un voto de confianza significativo en el oro como activo monetario central".
La acción aumenta la demanda institucional de oro y elevó la participación del metal en las reservas de divisas de Brasil por encima del euro por primera vez. Esto sigue un patrón de compras incrementadas de otras importantes economías emergentes, incluyendo China, India y Turquía, que colectivamente han sido los mayores compradores de oro en los últimos años.
La aceleración en la compra de oro por parte de los bancos centrales proporciona una fuente significativa de demanda estructural para el metal, creando potencialmente un suelo más alto para los precios. Para Brasil, tener más oro reduce su dependencia del dólar estadounidense, ofreciendo una cobertura contra la política monetaria de EE. UU. y la incertidumbre geopolítica. Esta tendencia, si es adoptada por más mercados emergentes, podría tener implicaciones a largo plazo para el estatus del dólar como la principal moneda de reserva del mundo.
El nuevo activo refugio
El papel del oro como activo refugio es un motor principal para los bancos centrales. Durante tiempos de tensión geopolítica o inestabilidad económica, los inversores e instituciones acuden al oro por su estabilidad percibida. A diferencia de las monedas, el oro no conlleva riesgo crediticio y no puede ser devaluado por las decisiones políticas de otro país. El reciente período de incertidumbre global y aumento de la inflación ha hecho que mantener activos que no generan intereses, como el oro, sea más atractivo, especialmente cuando las tasas de interés reales son bajas o negativas.
La demanda de los bancos centrales se ha convertido en un pilar de apoyo crucial para el mercado del oro. Según el Consejo Mundial del Oro, los bancos centrales han sido compradores netos de oro durante más de una década, una tendencia que se ha acelerado recientemente. Estas compras consistentes y a gran escala crean un flujo constante de demanda que es menos sensible a las fluctuaciones de precios a corto plazo que influyen en otros inversores.
Desdolarización en el foco
La medida de Brasil es un ejemplo claro de la narrativa de desdolarización más amplia. Los bancos centrales buscan activamente diversificar sus reservas para reducir su vulnerabilidad al sistema financiero de EE. UU. y la fortaleza del dólar. Un dólar fuerte hace que el oro sea más caro para los tenedores de otras monedas, pero también resalta los riesgos de sobreexposición a una sola moneda.
Al aumentar sus asignaciones de oro, países como Brasil están dando un paso hacia una mayor independencia monetaria. Esta estrategia de diversificación ayuda a aislar sus economías de los efectos de la política de la Reserva Federal de EE. UU. y de posibles sanciones. Si bien la dominancia del dólar no está bajo amenaza inmediata, la acumulación persistente de oro por parte del sector oficial representa un cambio lento pero constante en el orden financiero global.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.