El Tesoro explora el modelo británico para tener poder sobre el objetivo del 2% de la Fed
Las discusiones dentro del Departamento del Tesoro de EE. UU., lideradas por el Secretario Scott Bessent, han explorado la adopción del modelo de banca central del Reino Unido, según informes del Financial Times. El cambio más significativo implicaría otorgar al Tesoro el poder formal de establecer el objetivo de inflación de la Reserva Federal, que la propia Fed estableció en un 2% bajo el ex presidente Ben Bernanke. Según la reforma del Reino Unido de 1997, su Tesoro fija el objetivo del Banco de Inglaterra, otorgando al gobierno una influencia institucional directa sobre los objetivos de política monetaria. En contraste, el doble mandato de la Fed para la estabilidad de precios y el máximo empleo proviene del Congreso, dándole una mayor discreción.
El viernes, Bessent negó públicamente los informes en la plataforma de redes sociales X, afirmando que “nunca había considerado… replicar su modelo operativo al otro lado del Atlántico”. Sin embargo, los informes iniciales sugieren que se está llevando a cabo una reevaluación de alto nivel del papel de la Fed. Las conversaciones se producen a medida que la administración Trump intensifica sus críticas públicas al banco central y a su actual presidente, Jay Powell.
Kevin Warsh, nominado a presidente de la Fed, apoya la reforma del 'mecanismo de cartas'
El posible cambio en la gobernanza se destaca aún más por las opiniones de Kevin Warsh, el nominado del presidente Trump para suceder a Powell como presidente de la Fed. Warsh ha señalado previamente su interés en adoptar el “mecanismo de cartas” del modelo británico, un proceso que requiere que el gobernador del banco central explique formalmente al gobierno cuando la inflación se desvía de su objetivo. Warsh, quien lideró una revisión de las operaciones del Banco de Inglaterra en 2014, elogió las cartas en 2023 en un testimonio ante la Cámara de los Lores del Reino Unido como una herramienta para la transparencia.
Si bien Bessent desestimó este mecanismo específico como “ineficaz y burocrático”, se informa que Warsh lo ve como una forma de aclarar y reforzar la relación entre el Tesoro y la Fed. Este alineamiento sugiere que, incluso si se rechaza una revisión completa, los cambios incrementales que aumentan la supervisión de la rama ejecutiva están siendo considerados seriamente por figuras clave listas para liderar la política económica de EE. UU.
Los cambios propuestos desafían el Acuerdo Tesoro-Fed de 1951
La relación actual entre el Tesoro y la Fed se basa en el Acuerdo Tesoro-Fed de 1951, un documento histórico que estableció la independencia del banco central para fijar la política monetaria libre de presión política. Este acuerdo reemplazó la influencia directa del gobierno con una relación informal, actualmente caracterizada por una reunión de desayuno semanal entre el Secretario del Tesoro y el Presidente de la Fed. La Fed rinde cuentas formalmente al Congreso, testificando dos veces al año sobre sus decisiones.
Adoptar elementos clave del modelo británico representaría una ruptura fundamental con este precedente de 70 años. Trasladaría un grado de supervisión del poder legislativo (Congreso) al poder ejecutivo (Tesoro), exponiendo potencialmente las decisiones sobre tasas de interés y otras políticas monetarias a consideraciones políticas más directas. Para los inversores, esto plantea preocupaciones sobre la previsibilidad de las políticas y la credibilidad a largo plazo del banco central más importante del mundo.