Los diagnósticos médicos obtienen una mejora basada en el olfato
La inteligencia artificial está reviviendo la antigua práctica de diagnosticar enfermedades por el olfato, pero con una precisión hasta 1.000 veces superior a la del olfato humano. Los investigadores están desarrollando y comercializando sistemas de 'e-nariz' que analizan compuestos orgánicos volátiles en el aliento, el sudor o la orina de una persona para detectar enfermedades. En las pruebas, esta tecnología ha demostrado que puede identificar de forma fiable cánceres de pulmón, infecciones del tracto urinario e incluso Covid-19. Simpli-Fi Automation se está preparando ahora para probar en campo un dispositivo para hospitales, utilizando una licencia exclusiva para la tecnología de olores de la NASA para encontrar infecciones comunes que suelen ser lentas y costosas de tratar. Paralelamente, una colaboración entre Harvard, el MIT y Mass General Brigham está desarrollando sistemas para diagnosticar y eventualmente tratar la pérdida olfativa, creando potencialmente un 'implante coclear para la nariz'.
Las industrias implementan e-narices para detectar contaminantes y falsificaciones
Las empresas están yendo más allá de los sensores de un solo propósito como los detectores de humo para crear 'olfateadores universales' para entornos industriales complejos. Ainos, una empresa centrada en la IA, comenzó a implementar su tecnología de e-nariz en febrero para monitorear las instalaciones de fabricación y prueba de semiconductores. Estos sensores funcionan 24/7 para detectar trazas de gases o químicos que podrían contaminar líneas de producción de precisión y también pueden proporcionar advertencias tempranas sobre componentes sobrecalentados. La aplicación de la tecnología se extiende a la autenticación de bienes de alto valor. Osmo, una empresa de olores con IA, ha trabajado con revendedores de zapatillas para identificar productos falsificados analizando las huellas olfativas únicas de sus materiales, pegamentos y tintes. Este método muestra promesa para autenticar otros bienes de lujo como el vino y el perfume, donde las falsificaciones son un problema persistente.
La agricultura apunta a un mercado de 1.000 millones de dólares con IA impulsada por el olfato
El sector agrícola está adoptando la tecnología de e-nariz para mejorar la eficiencia y reducir el impacto ambiental. Agscent, una empresa australiana con una licencia exclusiva para la tecnología de olores agrícolas de la NASA, está comercializando una prueba de embarazo bovina basada en el aliento que ha logrado un 94% de precisión en ensayos de laboratorio. Este método no invasivo es una mejora significativa con respecto a los exámenes físicos tradicionales. La empresa también está desarrollando herramientas para la detección temprana de la enfermedad respiratoria bovina, una condición que cuesta a la industria ganadera estadounidense un estimado de mil millones de dólares cada año. En el laboratorio Aizenberg de Harvard, los investigadores incluso están creando sensores de e-nariz portátiles para el ganado que proporcionan datos en tiempo real sobre la salud y las emisiones de metano, lo que permite una gestión agrícola más precisa.