El debate sobre el impacto económico de la inteligencia artificial genera más ruido que claridad, y los economistas de Access/Macro sostienen que la transición será un proceso de décadas, no un choque de la noche a la mañana. Esta visión contrasta con las predicciones de un aumento masivo e inminente del desempleo, sugiriendo que los riesgos más urgentes son una futura brecha de habilidades y una fuerza laboral mal capacitada.
"Las voces más fuertes en el debate sobre la inteligencia artificial se equivocan: la IA no va a transformar radicalmente la economía de la noche a la mañana", afirmaron Tim Mahedy, CEO y economista jefe de Access/Macro, y Guy Berger, asesor senior, en un comentario. Sostienen que, si bien la IA perturbará segmentos del mercado laboral, particularmente las futuras generaciones de empleos de oficina (white-collar), es poco probable que cause una pérdida de empleo permanente en toda la economía.
Este ciclo de ansiedad recuerda a los cambios tecnológicos del pasado. En 1961, la revista Time publicó un titular sobre "Los desempleados de la automatización", citando temores de que los trabajadores fueran desplazados por la nueva tecnología. Las investigaciones del economista del MIT David Autor han demostrado que, si bien las nuevas tecnologías remodelan las industrias durante largos períodos, históricamente no han provocado una pérdida neta de empleos en la economía. Los datos laborales recientes parecen respaldar una imagen más matizada que la simple destrucción de empleos; aunque se perdieron algunos puestos en febrero, un informe de Homebase mostró que las horas trabajadas aumentaron ligeramente, lo que indica una estabilización en lugar de un colapso.
El verdadero riesgo de la IA: una futura brecha de habilidades
El riesgo más sustancial a corto plazo es la erosión del capital humano. A medida que las empresas sienten la presión de adoptar la IA, pueden invertir menos de lo necesario en el desarrollo de la fuerza laboral requerida para gestionar estos sistemas complejos. Esto podría eliminar el conocimiento humano esencial de los trabajadores jóvenes de hoy, dejando un vacío de talento.
"Sin embargo, debería preocuparles que tengan dificultades para conseguir su primer empleo de oficina y que su empresa tenga dificultades para contratar trabajadores cualificados para supervisar sistemas de IA vastos y complejos en el futuro", señalaron los economistas. Las empresas que invierten en su cartera de talento para construir, gestionar y hacer crecer sistemas de IA alineados con estrategias específicas son las que tienen más probabilidades de cosechar los beneficios de productividad.
La política de la Fed en una economía impulsada por la IA
Los efectos macroeconómicos de un choque de productividad por la IA también podrían ser significativos, particularmente para la política monetaria. Un choque de productividad positivo debería ser desinflacionario, lo que, en teoría, podría facilitar el trabajo de la Reserva Federal al permitir que la economía mantenga tasas de interés más altas.
Los modelos del presidente de la Fed de Nueva York, John Williams, y del economista Thomas Laubach ya muestran que la tasa de interés neutral ha estado subiendo, con estimaciones recientes que sitúan la tasa de equilibrio nominal justo por encima del 3,75%. Un impulso de la productividad impulsado por la IA podría elevar esa tasa aún más, dando a la Fed más margen para navegar las presiones inflacionarias. Sin embargo, la Fed no puede controlar el ritmo de adopción tecnológica ni sus efectos distributivos, lo que la obliga a gestionar la economía en general mientras espera lo mejor.
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.