La apuesta de Ackman provoca un aumento del 41% intradiario
El gestor de fondos de cobertura Bill Ackman encendió una frenesí comercial en Fannie Mae y Freddie Mac, después de calificar a estas empresas patrocinadas por el gobierno como "estúpidamente baratas" en las redes sociales. Su pronóstico de un potencial rendimiento "diez veces" hizo que las acciones de Fannie Mae se dispararan hasta un 41% y las de Freddie Mac un 34% durante la sesión del lunes. Las ganancias marcaron el mayor repunte en un solo día para ambas compañías desde mayo de 2025. El fundador de Pershing Square Capital Management describió la situación como una de las "mejores oportunidades de inversión asimétricas" en el mercado, atrayendo un interés especulativo significativo.
Las acciones siguen un 60% por debajo de sus máximos mientras persisten las dudas políticas
Sin embargo, el fuerte repunte del lunes solo recuperó una fracción de las pérdidas recientes. Ambas acciones todavía cotizan aproximadamente un 60% por debajo de sus máximos de septiembre de 2025, lastradas por la profunda duda de los inversores sobre su futuro. El principal factor que suprime su valoración es la persistente incertidumbre sobre cuándo, o si, serán liberadas de la tutela gubernamental en la que han estado desde la crisis financiera de 2008. Aunque los inversores habían elevado previamente las acciones con la esperanza de que la administración Trump aceleraría la privatización, ese optimismo se desvaneció a medida que no surgía un calendario político claro.
El inversor Michael Burry se hace eco de la postura alcista
La tesis de Ackman está respaldada por otros inversores destacados, incluido Michael Burry, conocido por su papel en "La gran apuesta". Burry coincidió públicamente con la evaluación de Ackman, habiendo revelado previamente participaciones en ambas entidades en diciembre de 2025. Su razón de inversión también está ligada a la perspectiva de cambios políticos favorables bajo la administración Trump que podrían desbloquear un valor significativo para los accionistas. Esta alineación entre inversores de alto perfil destaca que la operación tiene menos que ver con el rendimiento financiero actual y más con una apuesta especulativa sobre la acción futura del gobierno para poner fin a la tutela.