El petróleo crudo West Texas Intermediate (WTI) subió un 7,5% para cotizar a 101,52 dólares el barril después de que el presidente Donald Trump amenazara con imponer un arancel general del 50% a cualquier país que suministre armas militares a Irán, inyectando un nuevo riesgo geopolítico en los mercados energéticos. La medida pone en alerta a grandes proveedores como China y Rusia, incluso mientras está en vigor un frágil alto el fuego de dos semanas con Irán.
"Cualquier país que suministre armas militares a Irán será arancelado inmediatamente, sobre cualquier y todos los bienes vendidos a los Estados Unidos de América, al 50%, con efecto inmediato", escribió Trump en una publicación de Truth Social, agregando que no habría "¡ni exclusiones ni exenciones!"
La amenaza sigue a una declaración del director del Consejo Económico Nacional, Kevin Hassett, quien sugirió que el presidente tiene la autoridad para promulgar tales aranceles bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) de 1977. Esta afirmación prepara el escenario para un posible choque legal, ya que la Corte Suprema dictaminó previamente que la IEEPA "no autorizaba al presidente a imponer aranceles".
El arancel propuesto eleva las apuestas para la economía global, pudiendo interrumpir los suministros de energía de una región productora de petróleo importante y alimentando la inflación. La administración enfrenta un camino legal difícil, con autoridades alternativas como la Ley de Aranceles de 1930 consideradas un estiramiento legal. La amenaza también complica los esfuerzos diplomáticos, incluida una cumbre muy esperada entre Trump y el líder chino Xi Jinping el próximo mes.
La justificación legal de la administración para el arancel sigue siendo turbia. Mientras que Hassett señaló la IEEPA, citando un "estado de conflicto", los expertos legales se muestran escépticos dada la reciente decisión de la Corte Suprema de recortar el poder del presidente bajo esa ley. La Casa Blanca podría alternativamente perseguir acciones bajo la Sección 338 de la Ley de Aranceles de 1930, que permite aranceles de hasta el 50 por ciento. Sin embargo, ese estatuto está destinado a combatir prácticas comerciales discriminatorias contra los bienes estadounidenses, lo que hace que su aplicación a las ventas de armas de terceros a Irán sea una interpretación novedosa y potencialmente cuestionable.
La amenaza pone específicamente el foco en Pekín, que suministra a Teherán artículos de doble uso como drones y, según informes, estaba cerca de un acuerdo para vender misiles de crucero destructores de barcos a Irán. Cualquier nueva sanción podría arruinar los planes para la próxima cumbre en Pekín, una prioridad diplomática clave para la administración.
Esta postura arancelaria agresiva parece estar en desacuerdo con los recientes esfuerzos de desescalada. Trump, pocas horas antes, anunció un alto el fuego de dos semanas con Irán, calificándolo de "¡un gran día para la Paz Mundial!" y señalando que las discusiones para el alivio de las sanciones serían parte de las conversaciones en curso. Las señales contradictorias crean una incertidumbre significativa para los mercados, sopesando la perspectiva de una paz más amplia frente al riesgo de una guerra comercial repentina y disruptiva dirigida a una región petrolera crítica.
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