Una carta reciente al Wall Street Journal aboga por una escalada significativa en la estrategia militar de EE. UU. contra Irán, centrándose en la infraestructura central de la nación.
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Una carta reciente al Wall Street Journal aboga por una escalada significativa en la estrategia militar de EE. UU. contra Irán, centrándose en la infraestructura central de la nación.

Una carta publicada en el Wall Street Journal del 3 de abril sostiene que un ataque militar estadounidense debe dirigirse a la infraestructura iraní para debilitar eficazmente al régimen y su capacidad de financiar a sus aliados regionales.
"Preservar esta infraestructura puede parecer humano, pero corre el riesgo de prolongar tanto el conflicto como el sufrimiento del pueblo iraní", escribió Mike Shulman, de Milwaukee, en una carta al editor, en respuesta a un editorial del 31 de marzo.
Una escalada de esta naturaleza amenazaría inmediatamente el 21% estimado del comercio mundial de petróleo que pasa por el Estrecho de Ormuz, lo que probablemente dispararía los precios del crudo. El potencial de interrupción de los sistemas energéticos, hídricos y logísticos también tendría implicaciones significativas para la estabilidad regional.
La carta contradice el anterior llamamiento a la moderación del periódico, sugiriendo que no actuar con decisión podría prolongar el conflicto. Si bien esto sigue siendo una pieza de opinión y no una política oficial, cualquier cambio hacia tal estrategia obligaría a los mercados a descontar una mayor probabilidad de conflicto directo, afectando a activos que van desde los futuros del petróleo hasta las acciones de defensa.
El argumento de Shulman postula que la electricidad, el combustible y el agua son la columna vertebral de la capacidad del gobierno iraní para "reprimir la disidencia y continuar las operaciones militares". Sostiene que un régimen que conserve su capacidad logística puede seguir lanzando misiles y financiando fuerzas aliadas en todo Oriente Medio.
La carta establece paralelismos con los recientes conflictos en Gaza y el Líbano, argumentando que dejar intactas las estructuras de gobierno a menudo no logra liberar a las poblaciones civiles. La última gran escalada retórica relativa a la infraestructura iraní ocurrió varios años antes, cuando los futuros del crudo Brent subieron más de un 5% en una sola semana por el temor a una interrupción del suministro. Una presión decisiva, concluye el autor, puede ser necesaria para lograr un cambio significativo y prevenir la inestabilidad a largo plazo.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento de inversión.