Se está intensificando una nueva carrera espacial, no por la Luna, sino por el espacio orbital necesario para alimentar la inteligencia artificial.
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Se está intensificando una nueva carrera espacial, no por la Luna, sino por el espacio orbital necesario para alimentar la inteligencia artificial.

Un reciente presunto ataque con misiles contra un centro de datos de Amazon en Baréin está acelerando una solución radical a las amenazas terrestres y las insaciables necesidades energéticas de la IA: trasladar los centros de datos a la órbita. Gigantes tecnológicos como Google, SpaceX y Blue Origin compiten ahora por construir esta nueva clase de infraestructura, apostando miles de millones a que la computación espacial puede resolver problemas terrestres, incluso cuando los críticos cuestionan los costes astronómicos y los riesgos de seguridad.
"En una década, los centros de datos espaciales serán la nueva norma", ha afirmado el director ejecutivo de Google, Sundar Pichai, esbozando un plan para lanzar dos prototipos de satélites para 2027 para probar las tecnologías principales.
Los planes son ambiciosos. El "Sun Chaser Plan" de Google implica una constelación de 81 pequeños satélites en una órbita síncrona al sol, lo que les permite recolectar energía solar de forma continua. Estos satélites, equipados con los propios chips TPU AI de Google, estarían vinculados por láseres capaces de 1,6 terabits por segundo. Blue Origin ha solicitado lanzar 50.000 satélites, mientras que SpaceX ha solicitado hasta un millón para satisfacer lo que denomina el "crecimiento explosivo de las necesidades de datos impulsadas por la IA".
El desafío principal es equilibrar el inmenso coste con el beneficio a largo plazo. Los críticos argumentan que la economía es insostenible; un físico estima que un solo centro de datos espacial podría costar 20.000 millones de dólares construirlo y lanzarlo. Sin embargo, Google proyecta que si los precios de lanzamiento caen a 200 dólares por kilogramo para 2035, el coste operativo de un centro de datos orbital podría rivalizar con los costes de electricidad de uno terrestre, ofreciendo una solución potencial al creciente consumo de energía de la IA.
Los defensores y los oponentes están divididos por un desacuerdo fundamental sobre el riesgo. Las empresas tecnológicas ven un camino claro para aprovechar la energía solar ilimitada del espacio, mientras que los expertos en seguridad ven activos de alto valor en órbitas predecibles y vulnerables. "Se pueden poner centros de datos en el espacio. No es físicamente imposible. Simplemente no entiendo por qué lo harías", dijo Matthew Buckley, físico de la Universidad de Rutgers.
Los costes son asombrosos. Una startup, Lonestar Data Holdings, firmó un contrato de 120 millones de dólares por solo seis satélites de almacenamiento, lo que representa una fracción de la capacidad de un centro de datos terrestre típico. Sin embargo, los inversores están inyectando dinero. Starcloud, una startup que entrenó con éxito un modelo de IA en órbita en diciembre de 2025, alcanzó una valoración de 1.100 millones de dólares después de una ronda de financiación de 170 millones de dólares.
El traslado al espacio introduce un nuevo conjunto de vulnerabilidades. Si bien un centro de datos en órbita está a salvo de ataques con misiles terrestres, se convierte en un objetivo en una trayectoria predecible. "Aquellos que abogan por los centros de datos espaciales deberían idear un plan de seguridad", escribió un analista, destacando que las capacidades de los misiles antisatélite ya están probadas.
Google ha abordado la amenaza de la radiación espacial, descubriendo que sus chips TPU son más resistentes de lo esperado, soportando dosis de radiación de hasta 15 kilorads, muy por encima de los 750 rads estimados para una misión de cinco años. Sin embargo, las amenazas de los desechos espaciales, las llamaradas solares y las tecnologías antisatélite en desarrollo siguen siendo preocupaciones importantes. El debate ya no es solo sobre el coste por kilovatio-hora; se trata de la probabilidad de que cada satélite sea derribado.
Este artículo tiene fines informativos únicamente y no constituye asesoramiento de inversión.