El principal indicador de la ansiedad de los inversores en el mercado de valores estadounidense, el Cboe Volatility Index (VIX), se desplomó un 18,9% el 8 de abril para cerrar en 20,90, su punto más bajo en más de dos semanas, lo que indica una fuerte reducción en la demanda de cobertura a corto plazo.
"Un cierre del VIX por debajo de 21 es un desarrollo técnico significativo, lo que sugiere que el mercado está menos preocupado por el riesgo de cola en el plazo inmediato", dijo Michael Purves, fundador de Tallbacken Capital Advisors. "Esto podría abrir la puerta a un rally de riesgo si los datos de inflación de la semana resultan benignos".
El VIX, que rastrea la volatilidad implícita de las opciones del S&P 500, experimentó un fuerte descenso desde sus máximos recientes. El movimiento coincidió con un rally generalizado en las acciones estadounidenses, con el S&P 500 ganando un 1,2% y el Nasdaq 100 subiendo un 1,5%. El descenso de la volatilidad se observó en todos los ámbitos, con los 11 sectores del S&P 500 terminando en territorio positivo, liderados por las ganancias en Tecnología y Consumo Discrecional.
La fuerte caída del VIX sugiere que los inversores tienen cada vez más confianza en las perspectivas económicas y temen menos una caída del mercado a corto plazo. Este renovado apetito por el riesgo podría impulsar nuevas ganancias en la renta variable, especialmente si los próximos datos económicos, como el informe del Índice de Precios al Consumidor (IPC), muestran que la inflación continúa moderándose. Un periodo sostenido de baja volatilidad sería un viento de cola para el mercado, impulsando potencialmente al S&P 500 a nuevos máximos.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.