Tres meses después de que las fuerzas de Estados Unidos capturaran y destituyeran al presidente Nicolás Maduro, el sector petrolero de Venezuela muestra signos de una rápida recuperación a medida que una administración interina suaviza selectivamente las restricciones y atrae la inversión estadounidense. Las exportaciones de petróleo están aumentando gracias a que una flexibilización selectiva de las sanciones permite a la estatal PDVSA vender de forma más directa a compradores estadounidenses e internacionales, un giro drástico tras años de crisis económica en los que los ingresos colapsaron.
"Es probable que Estados Unidos busque desmantelar el marco institucional que permitió a Venezuela recuperar el control soberano sobre sus activos estratégicos", afirmó Sebastián Schulz, sociólogo de la Universidad de La Plata en Argentina. "Estas declaraciones, por tanto, no son ingenuas, sino que forman parte de una estrategia estadounidense más amplia orientada a tomar por la fuerza el control de la economía venezolana".
El repunte se produce mientras la guerra entre EE.UU. e Israel contra Irán interrumpe el suministro global, creando una oportunidad para el crudo venezolano. Los envíos a las refinerías estadounidenses han aumentado, un marcado contraste con 2025, cuando las exportaciones de petróleo del país generaron solo 18.000 millones de dólares. El dramático cambio sigue a la instalación de un gobierno interino bajo la ex vicepresidenta Delcy Rodríguez, que ha cooperado con Washington en un plan de reconstrucción propuesto de 100.000 millones de dólares para el sector energético del país.
La apertura post-Maduro, sin embargo, plantea interrogantes significativos sobre el futuro de la soberanía económica de Venezuela y el histórico proyecto social "bolivariano". Estados Unidos está instando a una fuerte inversión por parte de las petroleras estadounidenses, pero los expertos advierten que esto podría profundizar la dependencia de la nación de potencias extranjeras y subordinar el desarrollo nacional a los intereses estratégicos de EE.UU.
¿Una nueva apertura para los gigantes energéticos de EE.UU.?
Con el gobierno interino en funciones, las grandes energéticas estadounidenses exploran el regreso a las que se estiman son las mayores reservas de petróleo del mundo. Chevron, la única petrolera estadounidense activa actualmente en Venezuela, junto con Exxon Mobil y ConocoPhillips, ha exigido "garantías de seguridad" y una "revisión completa del marco legal y comercial" para facilitar nuevas inversiones.
Schulz vincula estas demandas con una estrategia estadounidense más amplia para reafirmar su dominio en América Latina, que recuerda a la Doctrina Monroe del siglo XIX. Advierte de objetivos más profundos, incluyendo el posible desmantelamiento de instituciones nacionales como PDVSA para permitir transferencias forzosas de activos en la Faja del Orinoco, que alberga los mayores depósitos de petróleo del mundo. Citando la historia de las intervenciones de EE.UU. en Irak y Libia, Schulz no ve pruebas de que tal inversión liderada por corporaciones beneficie a las poblaciones locales, señalando en cambio un patrón de extracción de recursos en medio de la desestabilización política.
Soberanía frente a inversión
Otros analistas sostienen que Venezuela conserva más control del que parece. Alfonso Insuasty Rodríguez, director de la Universidad de San Buenaventura en Colombia, señala que las reformas a la ley de hidrocarburos de Venezuela significan que el petróleo sigue siendo propiedad del Estado, y PDVSA conserva la autoridad reguladora y los poderes de aprobación de contratos. "La situación actual no puede entenderse como un simple 'regreso' de las empresas estadounidenses", afirmó, calificándolo como un acuerdo pragmático dada la falta de capital de PDVSA.
Según Rodríguez, el modelo bolivariano no está paralizado, sino que se encuentra en una "fase de resistencia activa y reconfiguración". Destaca que la economía venezolana de 80.000 millones de dólares ha crecido de forma constante desde 2021, apoyada por una mezcla de petróleo, agricultura y asociaciones público-privadas que demuestran una persistente resiliencia interna.
Realineamientos geopolíticos
El cambio en Venezuela ocurre mientras EE.UU. intensifica un conflicto separado en Asia Occidental, desplegando 10.000 tropas para imponer un bloqueo naval contra Irán en el Golfo de Omán. El realineamiento de Venezuela hacia la órbita económica de EE.UU. marca una importante victoria geopolítica para Washington, que ha utilizado con éxito las sanciones y las licencias selectivas para restringir el acceso a socios tradicionales como China, Rusia e Irán.
Lorena Erazo Patiño, profesora de la Universidad de La Salle en Colombia, afirmó que el desafío para Venezuela es evitar la dependencia unilateral de Estados Unidos. Sugiere que un camino realista implica "asociaciones estratégicas diversificadas" con aliados de EE.UU. como India, el Reino Unido y Francia, que pueden ofrecer capital y tecnología dentro de la arquitectura financiera de Washington. Sin embargo, advierte que es probable que el público venezolano perciba los pagos de compensación a las empresas estadounidenses por activos previamente nacionalizados como una pérdida de soberanía nacional.
Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.